La movilización formó parte de una jornada antimperialista que reclamó la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y llamó a la unidad latinoamericana en defensa de la soberanía.
Miles de personas se movilizaron en la Ciudad de México para exigir respeto a la soberanía de Venezuela y rechazar cualquier intervención de Estados Unidos en América Latina. La marcha, convocada por colectivos, sindicatos y organizaciones sociales, partió del Ángel de la Independencia y avanzó hasta el Hemiciclo a Juárez, donde se realizó un mitin político.
De acuerdo con la Secretaría de Gobierno de la CDMX, alrededor de 4 mil manifestantes participaron en la protesta, que se desarrolló sin incidentes. Desde temprana hora, los contingentes se concentraron en Paseo de la Reforma, portando banderas de México y Venezuela, así como pancartas con consignas contra el imperialismo estadounidense y en defensa del control soberano de los recursos naturales.
Durante el recorrido se escucharon consignas como “Venezuela aguanta, el pueblo se levanta”, además de mensajes críticos hacia las políticas del presidente Donald Trump. Entre las demandas centrales destacó la liberación del presidente venezolano Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, así como el rechazo a la doctrina Monroe y a la injerencia extranjera en la región.
En el mitin final, los organizadores leyeron un pronunciamiento conjunto en el que calificaron la movilización como parte de una “jornada antimperialista” y de un frente regional en defensa de la soberanía. Subrayaron que la protesta no solo fue por Venezuela, sino también por México y por los pueblos de América Latina, en defensa de la autodeterminación y la paz.
El documento alertó que una eventual guerra contra Venezuela tendría consecuencias continentales y llamó a fortalecer la unidad latinoamericana frente a cualquier forma de intervención militar o política. Finalmente, reiteraron su exigencia de libertad inmediata para los líderes venezolanos y la defensa de América Latina como zona de paz, en un contexto de creciente tensión internacional.
Pese a que figuras como Ricardo Anaya, Manlio Fabio Beltrones e incluso el propio expresidente priísta Enrique Peña Nieto han mantenido estrechos lazos con opositores venezolanos, han acusado al partido Morena y a su fundador, Andrés Manuel López Obrador, de querer establecer en México un régimen totalitario.
Desde hace más de una década, la derecha venezolana se ha mantenido cerca de la derecha mexicana, especialmente desde 2015, cuando una segunda ola de protestas en el país sudamericano sacudió al régimen Bolivariano.
La derecha mexicana, encabezada por el PRI y el PAN, no tardó en hacer eco de las demandas de la oposición venezolana, en ese momento encabezada por Leopoldo López, su esposa, Lilian Tintori, Henrique Capriles y una incipiente María Corina Machado.
En 2016, un año después de las fuertes protestas detonadas por la escasez de alimentos en Venezuela, el PRIAN, auspiciado por la entonces canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu, y el presidente Enrique Peña Nieto, urdió una prominente visita de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano Leopoldo López, a México.
En aquella ocasión Tintori, quien hoy está exiliada en Europa, luego de que su esposo fuese liberado de la prisión de Ramo Verde en Venezuela, visitó el Senado de la República, Los Pinos e incluso se reunió con distintos políticos, entre ellos Ricardo Anaya, Miguel Barbosa e incluso, el expresidente Peña Nieto.
Desde ahí comenzó una campaña política en la que la derecha mexicana acusó a López Obrador de parecerse a Nicolás Maduro. Esto con miras a desestabilizar las elecciones de 2018, mismas que, finalmente, ganó el tabasqueño.
Anaya insistió en que, de ganar AMLO, México estaba destinado a convertirse en un segundo Venezuela o Cuba.
Pero el tiempo desmintió la acusación cargada de odio y malas intenciones. López Obrador, lejos de sus augurios apocalípticos, dejó el poder al terminar su mandato en 2024 para retirarse voluntariamente en su finca, “La Chingada”, en Palenque.
Sin embargo, el contacto de la derecha mexicana con la derecha venezolana siguió vigente a través de intercambios comunicacionales y presenciales.
Y es que, después de la visita de Tintori, otros personajes como Enrique Capriles o Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos como presidente interino de Venezuela en 2019, dejaron ver su simpatía por la derecha mexicana, llamando a que el entonces presidente se posicionara contra el régimen de Nicolás Maduro.
Un opositor, exasesor de Peña Nieto
Mientras la oposición venezolana crecía alimentada por el disgusto de la población que reclamaba a Maduro el incremento excesivo de la inflación y la escasez de medicinas y alimentos, en México, Enrique Peña Nieto se prepara para integrar a su equipo de asesores a Juan José Rendón Delgado, un publicista buscado por la Interpol que financió un golpe fallido contra Nicolás Maduro.
El llamado “Rey de la propaganda negra” se jactaba de haber llevado a la victoria a Peña Nieto en las presidenciales de 2012, y que desde entonces trabajó para el PRI.
El oriundo de Atlacomulco pagó un millón de dólares al venezolano a cambió de asesorar su campaña presidencial. Un sueldo que provenía, de acuerdo con las afirmaciones del propio Emilio Lozoya, de las millonarias donaciones de la constructora brasileña Odebrech.
Pero Rendón no sólo asesoraba a Peña Nieto, también guiaba la campaña de Juan Guaidó, un joven opositor venezolano que aspiraba a derrocar a Maduro.
De acuerdo con el diario británico The Guardian, Rendón habría ordenado instalar cámaras espía en las sedes de campaña de los opositores de Peña. En ese momento Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri.
El publicista venezolano prometió hacer hasta lo imposible para que Andrés Manuel no ganara la elección. Y así sucedió.
Desde entonces, la derecha mexicana ha equiparado a López Obrador con Nicolás Maduro o Fidel Castro. De hecho, desde entonces la oposición mexicana ha insistido en que el país se encamina a convertirse en una dictadura comunista.
PRI y PAN justifican intervención de EUA
Tras la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se ha convertido en el centro de debates que incluso han llegado al Senado mexicano.
Morena y sus aliados respaldaron a la presidenta Claudia Sheinbaum y condenaron la intervención estadounidense, mientras que PRI y PAN justificaron la acción. Señalando que Maduro era un “dictador”.
Lo cierto es que el PRIAN no pierde oportunidad para crear falacias entorno al gobierno que ahora encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, el morenismo y el futuro del país.