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  • Sin licencia, sin curso y sin seguro: así de fácil se obtiene una Italika en México

    Sin licencia, sin curso y sin seguro: así de fácil se obtiene una Italika en México

    Mientras en otros países el comprar una motocicleta suele estar acompañado de verificaciones de licencia, capacidad financiera, seguro y capacitación previa, el modelo de venta de Italika y Elektra, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, permite que miles de personas accedan a una motocicleta con requisitos mínimos. Un contraste que resulta preocupante en México, uno de los países con mayores tasas de mortalidad en accidentes de motocicleta.

    El modelo comercial de Italika está diseñado para facilitar al máximo la adquisición de motocicletas. En sus esquemas de crédito basta, en muchos casos, con presentar una identificación oficial y cumplir con requisitos, bastante básicos, de aprobación financiera. A diferencia de los estándares aplicados por fabricantes y concesionarias de Estados Unidos, Japón o Europa, no se exige comprobante de ingresos, capacitación previa, licencia de motociclista, seguro obligatorio ni una evaluación detallada de la experiencia del conductor antes de entregar la unidad.

    La diferencia con los mercados más desarrollados es profunda, pues Marcas como Harley-Davidson, Kawasaki y Yamaha promueven cursos de manejo, verifican la capacidad económica del comprador y fomentan la contratación de seguros antes de que la motocicleta llegue a la calle. En Europa, además, existen licencias escalonadas que impiden que un conductor novato adquiera o conduzca motocicletas de mayor potencia sin haber acumulado experiencia previa.

    Una motocicleta no es un electrodoméstico ni un artículo de consumo cualquiera, es un vehículo que puede alcanzar altas velocidades y cuya conducción implica riesgos considerables para quien la maneja y para terceros. Por ello, en los países con cultura motociclista, la venta responsable forma parte de la estrategia de seguridad vial y no únicamente de la estrategia comercial.

    Sin embargo, el esquema impulsado por Italika, Elektra y Banco Azteca es completamente opuesto: mientras menos barreras existan para concretar una compra, mayor es el número de motocicletas colocadas y de créditos otorgados. Una lógica que responde primero al capital antes que a la seguridad vial o del usuario. ¿El resultado? Personas sin experiencia comprobable, sin formación especializada e incluso sin licencia pueden acceder con relativa facilidad a un vehículo motorizado, trasladando la responsabilidad y el riesgo por completo al consumidor.

    El problema adquiere una dimensión mayor si se considera que Italika concentra alrededor del 60% del mercado mexicano de motocicletas, especialmente entre sectores de ingresos medios y bajos. Esto significa que cualquier deficiencia en los filtros de venta tiene un impacto masivo sobre las calles y carreteras del país. Lo que para la empresa representa crecimiento comercial, para las autoridades de salud y seguridad vial se traduce en una presión creciente derivada de accidentes, lesiones graves y muertes.

    El modelo Italika-Elektra-Banco Azteca ha demostrado ser extraordinariamente exitoso para vender motocicletas, pero está muy lejos de los estándares internacionales que buscan garantizar que quien compra una moto tenga la capacidad económica, legal y técnica para utilizarla. ¿Cuántas de estas motos llegan a manos de personas realmente preparadas para conducirlas de forma segura?

  • Las motos Italika de Salinas Pliego y Elektra son las favoritas de los asaltantes

    Las motos Italika de Salinas Pliego y Elektra son las favoritas de los asaltantes

    No es tu imaginación, en México circulan cerca de 9 millones de motocicletas y alrededor del 70% son de la marca Italika, lo que equivale a más de 6 millones de unidades. En la Zona Metropolitana del Valle de México, la cifra rondaría el millón de motocicletas. 

    No, no es tu imaginación. Si sientes que volteas a cualquier esquina y temes ser asaltado por ver una Italika acercarse, los números sugieren que probablemente tengas razón. De las cerca de 9 millones de motocicletas que circulan en México, alrededor del 70% pertenecerían a esta marca, lo que representa más de 6 millones de unidades rodando por calles, avenidas y carreteras del país, por lo que es también la preferida para los asaltos a mano armada sobre este vehículo.

    El dominio de Italika en el mercado mexicano se ha consolidado durante años gracias a sus precios accesibles, amplia red de distribución y facilidades de financiamiento. Como resultado, siete de cada diez motocicletas que se venden en el país corresponden a esta marca, una proporción que también se refleja en el parque vehicular nacional.

    Parte de la explicación está en el modelo de negocio que convirtió a la motocicleta en uno de los vehículos más accesibles para millones de mexicanos. A diferencia de otras marcas, Italika se comercializa ampliamente a través de las tiendas Elektra, donde es posible adquirir una unidad con enganche reducido y pagos semanales. Para muchas personas que no tienen acceso a créditos bancarios tradicionales, esta opción representa la única vía inmediata para comprar un vehículo propio.

    Sin embargo, la facilidad de acceso tiene un costo. Dependiendo del plazo y las condiciones del financiamiento, el comprador puede terminar pagando una cantidad considerablemente mayor al precio original de la motocicleta, en algunos casos cercana al doble del valor de contado. El éxito de este modelo también refleja una realidad incómoda: mientras quienes tienen acceso a créditos bancarios suelen obtener mejores condiciones, miles de trabajadores terminan recurriendo a este esquema de financiamiento más costoso, pagando más precisamente porque cuentan con menos alternativas.

    La presencia de Italika es aún más visible en la Zona Metropolitana del Valle de México. Considerando que en la región circulan entre 1.3 y 1.6 millones de motocicletas, se estima que cerca de un millón son de esta marca. Dicho de otra manera: de cada 10 motocicletas que circulan siete son Italika. Por lo que la siguiente vez que veas a alguien asaltando sobre una motocicleta, ¡lo más seguro es que sea de esta marca!

  • Italika, de Salinas Pliego, pagaba menos impuestos importando motos por piezas: Sheinbaum

    Italika, de Salinas Pliego, pagaba menos impuestos importando motos por piezas: Sheinbaum

    La Presidenta contrastó el proyecto mexicano Olinia con las motocicletas de Italika y recordó prácticas que, según explicó, permitían a las empresas de Ricardo Salinas Pliego reducir el pago de impuestos.

    La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a poner en evidencia al usurero Ricardo Salinas Pliego, luego de que éste intentara desacreditar el proyecto Olinia, el primer vehículo eléctrico diseñado y desarrollado por talento mexicano. Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria respondió a las críticas del dueño de TV Azteca e Italika y reveló una práctica que, aseguró, era utilizada para pagar menos impuestos en la importación de motocicletas.

    La polémica comenzó después de que Salinas Pliego publicara en redes sociales una comparación entre las motocicletas Italika y el nuevo vehículo eléctrico mexicano, insinuando que sus productos ofrecían mayores ventajas. Sin embargo, Sheinbaum dejó claro que se trata de proyectos completamente distintos y destacó que Olinia representa un esfuerzo de innovación nacional, mientras que las motocicletas de Italika son ensambladas o importadas desde el extranjero.

    Olinia está diseñado por mexicanas y mexicanos. Italika trae las piezas de otros países o incluso los vehículos completos”, señaló la Presidenta al responder a los cuestionamientos del evasor fiscal, quien mantiene una disputa constante con el Gobierno federal desde que se intensificaron los litigios por el pago de impuestos que adeudan algunas de sus empresas.

    Pero la respuesta no terminó ahí. Sheinbaum recordó que, durante años, las compañías vinculadas a Salinas Pliego habrían utilizado mecanismos para reducir cargas fiscales al momento de importar motocicletas. Según explicó, una de las estrategias consistía en ingresar las unidades por partes para clasificarlas de forma distinta ante las autoridades aduaneras y así pagar menos impuestos. “Traían las llantas por separado y luego las ensamblaban aquí. Era otro esquema para hacer trampa”, afirmó.

    La mandataria también lanzó una crítica sobre los métodos de cobranza utilizados por las empresas del empresario. Señaló que cuando un cliente se retrasa en los pagos de productos adquiridos a crédito, las compañías de Salinas Pliego suelen ser mucho menos tolerantes de lo que él exige cuando se trata de cumplir con sus propias obligaciones fiscales. La observación provocó reacciones en redes sociales, donde usuarios recordaron los constantes enfrentamientos entre el magnate y el Gobierno.

    Finalmente, Sheinbaum sostuvo que las críticas de Salinas Pliego hacia cualquier proyecto impulsado por la administración federal responden al conflicto derivado de los millonarios adeudos fiscales que han sido reclamados a sus empresas. Mientras Olinia busca convertirse en un símbolo de innovación tecnológica mexicana, el empresario parece más ocupado en desacreditar un proyecto nacional que en explicar por qué sus compañías han acumulado años de litigios para evitar pagar impuestos completos.