El cofundador del Cártel de Sinaloa aceptó la cadena perpetua en Estados Unidos, pero solicitó no ser enviado a la temida ADX Florence, donde los reclusos permanecen hasta 23 horas al día en aislamiento.
Ismael “El Mayo” Zambada pidió a la justicia de Estados Unidos no ser enviado a una prisión de máxima seguridad, como la ADX Florence, en Colorado, donde cumple cadena perpetua su exsocio Joaquín “El Chapo” Guzmán. En su lugar, solicitó ser recluido en un centro médico federal debido a los problemas de salud crónicos asociados a sus 76 años.
La petición fue presentada el 6 de julio de 2026 por su abogado, Frank A. Pérez, ante el juez Brian M. Cogan, quien dictará su sentencia el próximo 20 de julio. En el escrito, la defensa señala que Zambada aceptó desde el inicio una condena de cadena perpetua, se declaró culpable, renunció a un juicio, no presentó recursos, no buscó beneficios por cooperación y tampoco pretende reducir su sentencia mediante acuerdos con las autoridades estadounidenses. Su única solicitud es cumplir la condena en una prisión con capacidad para atender sus necesidades médicas.
La petición busca evitar su traslado a ADX Florence, considerada la cárcel más segura y restrictiva de Estados Unidos. Conocida como el “Alcatraz de las Montañas Rocosas”, alberga a algunos de los criminales más peligrosos del país. Sus internos permanecen hasta 23 horas al día aislados en celdas de concreto de aproximadamente 2 por 3 metros, con una estrecha ventana que impide ver el exterior. Solo disponen de una hora diaria de recreación en jaulas individuales, bajo estrictas medidas de seguridad y con contacto humano mínimo. Un exdirector del penal llegó a describir ese encierro como “mucho peor que la muerte”.
Zambada llegó a Estados Unidos el 25 de julio de 2024, luego de ser trasladado junto con Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”. Desde entonces permanece bajo custodia federal y, de acuerdo con su defensa, fue llevado a territorio estadounidense contra su voluntad. Ahora, a unos días de recibir sentencia busca a toda costa evitar pasar el resto de su vida en la misma prisión de máxima seguridad donde se encuentra recluido su antiguo socio.
