El partido intenta vender un pasado “glorioso”, ignorando que su propio gobierno encabezó uno de los episodios más violentos contra estudiantes en la historia del país.
El PRI desató críticas en redes tras presumir que México fue un referente mundial durante sus gobiernos, destacando eventos como los Juegos Olímpicos de 1968 y los mundiales de futbol. Sin embargo, el discurso omitió deliberadamente el contexto de represión que marcó ese periodo.
En 1968, bajo el mando del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, el Estado perpetró la Masacre de Tlatelolco, donde fuerzas de seguridad abrieron fuego contra estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas. Este hecho ocurrió días antes de la inauguración olímpica y evidenció el carácter autoritario del régimen priista.

A pesar de ello, el PRI insiste en presentar aquella etapa como símbolo de modernidad, pasando por alto que su gobierno también estuvo marcado por censura, persecución política, represión social y violaciones graves a derechos humanos, prácticas que se extendieron durante décadas.
Además de Tlatelolco, el legado del tricolor incluye episodios de corrupción estructural, crisis económicas y abuso de poder, factores que deterioraron la confianza ciudadana y que derivaron en el cambio político de 2018, cuando la población optó por una alternativa distinta.
En su mensaje, el PRI incluso asegura que México “necesita volver” a su modelo, una narrativa que ha sido señalada como nostalgia selectiva, pues exalta logros aislados mientras evita asumir responsabilidades históricas que siguen presentes en la memoria colectiva.
Hoy, a más de cinco décadas del 68, la sociedad mexicana no solo recuerda los eventos deportivos, sino también la represión que los acompañó.
