Un exasesor de Bukele le pide aplicar “todo el poder del Estado” contra el crimen, en la antesala de su visita al Cecot.
La presidenta Keiko Fujimori llegó la noche del miércoles a San Salvador para una visita oficial centrada en seguridad ciudadana y sistema penitenciario. Su agenda incluye una reunión con Nayib Bukele, una cena oficial y un recorrido por el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel emblema del gobierno salvadoreño. Antes de que comenzara la agenda, Luis Contreras, exasesor de Seguridad de Bukele, le envió un mensaje: que no “ande con medias tintas” y que aplique al crimen todo el poder del Estado.
Contreras también planteó recuperar los “Estados vacíos” controlados por el crimen organizado y actuar con firmeza frente a los delincuentes de alto riesgo, aunque ello implique no quedar bien con todos. Lo que omitió es que el modelo salvadoreño se apoya en un régimen de excepción prolongado y en un sistema carcelario cuestionado por organizaciones de derechos humanos.
Llama la atención la rapidez con la que el discurso de derecha y de mano dura se instala en la agenda peruana. Fujimori viaja acompañada de los ministros de Relaciones Exteriores, Interior, Justicia y Salud, y el presidente del Congreso, Miguel Torres, calificó el viaje de “un acierto”. Se busca replicar un esquema de supercárceles en un país con instituciones, realidades y problemas distintos, mientras el Parlamento admite una baja producción de leyes a dos meses de cerrar su primera legislatura.
La inseguridad en el Perú no se resolverá solo con importar el modelo de moda. Requiere policías mejor equipados, fiscalías eficaces, labor de inteligencia y presencia del Estado en los territorios que dice querer recuperar. La gira continúa con visitas a hospitales y escuelas, y luego con la Cumbre Iberoamericana en España. Queda por ver si de este recorrido surge una política propia o solo una réplica ajena.
