Las intensas lluvias y las inundaciones provocadas por sistemas climáticos extremos han causado la muerte de más de 100 personas en varios países del sur de África. Autoridades advierten que las condiciones meteorológicas siguen siendo peligrosas y se espera que las precipitaciones continúen.
Los países más afectados incluyen a Sudáfrica, Mozambique y Zimbabue, donde el impacto de las lluvias no solo ha generado la pérdida de varias vidas, sino también daños severos a viviendas, infraestructura pública y cultivos. En Sudáfrica, al menos 19 personas murieron en dos provincias del norte tras días de precipitaciones intensas que provocaron grandes inundaciones.
En el Parque Nacional Kruger, uno de los principales destinos ecoturísticos del país, las inundaciones obligaron a cerrar varias zonas al turismo y trasladar por helicóptero a cientos de turistas y personal a zonas seguras después de que carreteras, puentes y campamentos quedaran inaccesibles.
Mientras tanto, en Mozambique, las autoridades han informado que 103 personas murieron en, lo que es ahora, una de las temporadas de lluvias más severas registradas en años recientes. Más de 200 mil personas han resultado afectadas, miles de hogares han sufrido daños estructurales y requirieron evacuación.
En Zimbabue, la agencia de gestión de desastres contabilizó 70 fallecidos, además de la destrucción de más de mil viviendas y colapsos de escuelas, carreteras y puentes. Otras naciones del sur africano también han registrado inundaciones, como Malawi y Zambia, mientras que en Madagascar se han registrado 11 muertes desde finales de noviembre.
De acuerdo al Sistema de Alerta Temprana de Hambruna de Estados Unidos, la magnitud de este desastre se debe al fenómeno climático: La Niña, que intensifica y prolonga las precipitaciones en la región, incrementando el riesgo de inundaciones.
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, visitó las zonas más afectadas y señaló que algunas comunidades han sido “borradas de la faz de la Tierra” por las intensas lluvias, destruyendo por completo todas sus estructuras. Ya se ha emitido una alerta roja nivel 10 en algunas partes del país, destacando la urgencia de respuestas humanitarias.
Organizaciones internacionales han advertido que de igual manera la crisis alimentaria podría empeorar, ya que varias áreas de cultivo han quedado bajo el agua, y alertan sobre brotes de enfermedades relacionadas con el agua como el cólera.
