El Departamento de Justicia sostuvo que la empresa Ticketmaster domina el mercado y limita la competencia, mientras fans y artistas enfrentan precios cada vez más altos.
La industria de los conciertos en Estados Unidos (y México) enfrenta un nuevo juicio. El Departamento de Justicia acusó a Ticketmaster y a su empresa raíz Live Nation Entertainment de monopolizar el mercado de boletos, una situación que ha distorsionado la competencia y encarecido el acceso a los espectáculos en vivo para millones de consumidores.
Durante el juicio, el abogado antimonopolio David Dahlquist sostuvo que la compañía ha acumulado un poder desproporcionado en la industria. De acuerdo con la acusación, ese dominio se ha consolidado mediante contratos de largo plazo con recintos y acuerdos que dificultan la participación de otras plataformas de venta de boletos.
La demanda fue respaldada por 39 estados, señalando que el control de la empresa va más allá de la simple venta de boletos. Su estructura permitió influir en distintas etapas del negocio de los conciertos desde la promoción de espectáculos hasta la distribución de entradas dejando pocas alternativas para artistas, lugares y públicos.
Las críticas hacia el sistema del negocio no son nuevas, puesto que la empresa ya había enfrentado cuestionamientos tanto en Estados Unidos como en México al grado de llegar a un colapso durante preventas en varios eventos, abriendo un debate sobre la falta de competencia en el sector, y artistas que han denunciado el control sobre la venta de entradas.
Aunque Live Nation sostiene que los artistas son quienes fijan los precios, asimismo, defiende su postura como impulsor del entretenimiento en vivo, el juicio pone en duda si el negocio de los conciertos realmente beneficia a la música o si ha sido capturado por una estructura que prioriza el control del mercado sobre el acceso público.
