Un informe advierte que de 50 políticas nacionales de cuidados, embarazo, infancia y familias, apenas dos permanecen plenamente activas durante su gobierno.
El presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a responsabilizar a las mujeres por la baja natalidad del país y cuestionó la legalización del aborto. Sin embargo, mientras reclama un aumento en los nacimientos, un informe de la organización La Cocina de los Cuidados revela que su administración ha reducido o desmantelado la mayoría de las políticas públicas destinadas a acompañar a quienes deciden tener hijos.
De acuerdo con el relevamiento, de 50 programas nacionales relacionados con cuidados, embarazo, infancia y familias, sólo dos permanecen plenamente activos. Entre los afectados se encuentra el Plan 1000 Días, cuyo presupuesto cayó 34% entre 2023 y 2026; también fueron eliminados recursos para construir o remodelar espacios de primera infancia y dejaron de distribuirse nuevos kits de lactancia.
El contraste resulta relevante ante la situación demográfica argentina. La tasa de fecundidad se ubica en 1.2 hijos por mujer, pero la caída de los nacimientos comenzó décadas antes de la legalización del aborto, aprobada en 2020. Además, una encuesta del UNFPA y Voices! señala que 57% de las personas de entre 18 y 45 años todavía no tiene la cantidad de hijos que desearía.

Entre los principales obstáculos para concretar ese deseo aparecen la falta de bienestar económico (79%), la dificultad para acceder a una vivienda digna (78%) y la falta de tiempo para los cuidados (74%). Es decir, el problema no necesariamente radica en que las argentinas no quieran ser madres, sino en las condiciones materiales para criar.
Mientras tanto, el Gobierno de Milei también ha impulsado cambios laborales que permiten jornadas de hasta 12 horas, además de aplicar recortes en educación y otras áreas relacionadas con la atención a la infancia. Organizaciones sociales advierten que estas decisiones aumentan la carga que deben asumir las familias y dificultan todavía más la conciliación entre trabajo y crianza.
El panorama expone una contradicción en el discurso del gobierno argentino: Milei reclama más nacimientos, pero reduce herramientas públicas para acompañar a quienes deciden tener hijos. Especialistas y organizaciones plantean que enfrentar la crisis demográfica requiere garantizar vivienda, educación, tiempo y sistemas de cuidados, en lugar de responsabilizar a las mujeres por una tendencia que tiene causas económicas y sociales mucho más profundas.
