La hija de Rosario Robles asume como delegada del CEN en medio de críticas por el historial del tricolor y su apuesta por reposicionarse.
El Partido Revolucionario Institucional volvió a mover sus piezas y designó a Mariana Moguel Robles como delegada del Comité Ejecutivo Nacional en Tlaxcala, con la tarea de coordinar a los llamados “Defensores de México” rumbo al proceso electoral de 2027. Un movimiento que revive nombres conocidos… y también viejas polémicas.
Moguel, hija de Rosario Robles Berlanga —figura ligada al escándalo de la “Estafa Maestra”—, fue arropada por la dirigencia estatal encabezada por Enrique Padilla Sánchez, así como por legisladores y cuadros priistas. El mensaje interno fue claro: el PRI busca reagruparse, aunque lo haga con los mismos rostros de siempre.
Durante su presentación, la nueva delegada lanzó críticas contra Morena, al que calificó como “narco gobierno” y acusó de improvisación. Sin embargo, el señalamiento contrasta con el historial del propio PRI, partido marcado por décadas de corrupción, escándalos y prácticas que hoy intenta dejar en el pasado… sin mucho éxito.
Moguel aseguró que recorrerá el estado “con escucha activa” y defendió que “el que nada debe nada teme”, frase que inevitablemente recuerda los señalamientos que han rodeado a su círculo político. El intento de reposicionamiento del PRI se topa con su propio pasado, que sigue pesando en la percepción pública.
Aunque no se detalló una estrategia clara rumbo a 2027, la priista afirmó que su partido “no está muerto” y que buscará capitalizar el descontento social. También dejó abierta la puerta a alianzas, en línea con lo planteado por Alejandro Moreno Cárdenas.
El PRI insiste en reinventarse, pero lo hace con figuras que simbolizan justamente lo que muchos ciudadanos cuestionan. Cambian los cargos, cambian los discursos… pero el fondo parece seguir siendo el mismo.