Entre prisas políticas, cifras millonarias, así como una serie de accidentes, los cuales ya suma un deceso y varias personas lesionadas, la obra “estrella” impulsada y supervisada por Samuel García rumbo al Mundial 2026, termina exhibiéndose como símbolo de improvisación: una infraestructura pensada para 2027 que ha sido forzada, dejando al descubierto fallas graves hasta el costo humano.
La historia que el gobernador de Nuevo León quiere contar, no coincide con lo que pasa realmente. Las nuevas líneas 4,5 y 6 del Metro en Monterrey, NL., arrancaron en septiembre de 2022, con la promesa de “modernizar” la ciudad, pero el plan original era terminar después del 2026.
Aún así, Samuel García decidió acelerar todo para presumir antes del Mundial 2026, aunque eso implicara trabajar y llevar a cabo pruebas con prisa.
Pero, ¿cuánto dinero se ha invertido en esta obra?
El dinero invertido habla de miles de millones. Sólo la base de las obras tuvo un costo de más de $2,227 millones de pesos, con aprobación asignada para el ejercicio presupuestal de 210 millones y otro anticipo para el inicio de la obra con el 10% del monto establecido que contempló más de otros $210 millones y 1,473 millones de pesos para materiales y equipo de instalación. Una inversión sin freno de miles de millones de pesos comprometidos en un proyecto que sigue inconcluso.


Por si fuera poco, la línea 5 del Metro fue cancelada debido a una decisión entre la construcción del viaducto elevado o superficial, a lo que los vecinos de la zona rechazaron ambas opciones. El gobierno tuvo la “gran idea” de optar una red de TransMetro, al que presentaron como Pre-Metro, que constó de 25 unidades y un recorrido de 11.9 kilómetros con una inversión de 250 millones de pesos, los cuales, se tomaron del presupuesto previsto para la línea 5.
¿Qué empresas están detrás de la construcción?
Detrás de la construcción están las empresas MOTA-Engil México, S.A.P.I. de C.V., una filial clave del grupo portugués MOTA-Engil, enfocada en ingeniería, construcción y gestión de infraestructura en México; así como CRRC Hong Kong Co. Limited, una filial internacional de China Railway Rolling Stock Corporation, uno de los mayores proveedores mundiales de equipo de transporte ferroviario; además de la participación de la firma CYACSA, especialistas en diseño, fabricación y montaje de estructuras metálicas, también responsable de uno de los trabajadores fallecido recientemente.

A pesar de la magnitud y experiencia de estas grandes compañías, los resultados en campo muestran una realidad preocupante.
El costo más grave no está incluído en el presupuesto, sino en las vidas. El pasado 3 de mayo de 2026, un trabajador de aproximadamente 35 años murió en Apodaca, cuando dos vigas de acero de unas 25 toneladas le cayeron encima tras el fallo de una maniobra con grúa. El accidente ocurrió durante la tarde, cerca del aeropuerto, dejando en evidencia fallas básicas de seguridad.
Y eso no ha sido todo, puesto que el 13 de enero de 2026, otro trabajador murió al caerle tubos de acero. El 1 de marzo, una estructura colapsó y dejó cinco lesionados. Días después, se registró un incendio en la misma Línea 6, presuntamente por fallas eléctricas”. Todos los hechos ocurrieron en cuestión de semanas.
A ello se suma que el 17 de abril, un bloque de concreto cayó sobre un vehículo; en mayo de 2025, una columna se desplomó y aplastó una grúa; en agosto de ese mismo año, otra estructura quedó a punto de caer sobre carriles vehiculares. En total, poco más de cinco accidentes graves han sido documentados.
A pesar de todo, las respuestas oficiales han sido mínimas. Sólo se habla de investigaciones internas, sin responsables, mientras las obras continúan y los riesgos también, como si la urgencia política pesara más que la seguridad.
Aunque Samuel junto con su esposa Mariana Rodríguez han presumido pruebas del monorriel el 30 de abril de 2026, la realidad es que las líneas no están listas. La ciudad lleva más de tres años lidiando molestias y ahora también miedo por los accidentes.
Lo que Samuel quiere promocionar como progreso se está convirtiendo en todo lo contrario: una obra hecha con prisa, marcada por fallas y con un costo humano que no se puede ocultar. Más que un logro, hoy parece un riesgo que crece cada día.
