El mandatario cubano aclara que solo existen contactos técnicos en materia migratoria y acusa a Washington de mantener una política de presión, sanciones y hostilidad contra la isla.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, negó de manera categórica que exista algún tipo de conversación política con el gobierno de Donald Trump, luego de que el mandatario estadounidense sugiriera que La Habana debería pactar con Washington “antes de que sea tarde”.
A través de su cuenta oficial en X, Díaz-Canel precisó que “no existen conversaciones con el gobierno de Estados Unidos, salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio”, y reiteró que Cuba mantiene una disposición permanente al diálogo, siempre que éste se base en la igualdad soberana, el respeto mutuo y el Derecho Internacional.
El jefe de Estado subrayó que cualquier acercamiento debe darse sin injerencias en los asuntos internos y con pleno respeto a la independencia de la nación caribeña. “La historia demuestra que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos solo pueden avanzar sin amenazas ni coerción económica”, enfatizó.
Las declaraciones del mandatario cubano se producen tras los señalamientos de Trump, quien advirtió que la isla enfrenta un escenario complejo ante la falta de petróleo venezolano y llegó incluso a sugerir que Marco Rubio, actual secretario de Estado, podría “gobernar Cuba”. Rubio, de origen cubano, nunca ha visitado la isla.
Díaz-Canel recordó que los acuerdos migratorios bilaterales siguen vigentes y son cumplidos “escrupulosamente” por Cuba, al tiempo que denunció que la política de sanciones de Estados Unidos, endurecida desde el primer mandato de Trump, ha profundizado la crisis económica en el país.
De acuerdo con reportes presentados ante Naciones Unidas, Cuba ha registrado pérdidas superiores a los 7 mil 500 millones de dólares desde 2024, impacto que se refleja en el turismo, la energía y el aumento de la migración forzada, principalmente hacia territorio estadounidense.
