El presidente Donald Trump afirmó que su gobierno mantiene contactos con un alto dirigente de Irán —distinto a Mojtaba Jamenei— para buscar el fin de la guerra, destacando avances clave en las conversaciones.
El mandatario estadounidense detalló que las negociaciones se llevan a cabo con un político iraní de alto nivel, cuya identidad no reveló, y al que describió como “el más respetado”, pero aclaró que no se trata del líder supremo, Mojtaba Jamenei, hijo de Alí Jameneí, cuya situación actual sigue siendo incierta tras los ataques recientes. Trump aseguró que gran parte de la cúpula de liderazgo iraní ha sido debilitada.
Asimismo, indicó que Irán busca alcanzar un acuerdo y confirmó que emisarios estadounidenses como Steve Witkoff y Jared Kushner sostuvieron contactos recientes con representantes iraníes. Trump calificó las conversaciones como “perfectas” y adelantó que existen “puntos importantes de acuerdo” que podrían encaminar el fin del conflicto.
Finalmente, subrayó que cualquier pacto deberá impedir que Irán desarrolle armas nucleares, reiterando que Estados Unidos no permitirá la existencia de una bomba nuclear iraní. Incluso, anticipó que como parte del posible acuerdo se contemplaría la incautación del uranio enriquecido del país.
Mojtaba Jamenei, nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de su padre, aseguró en su primer mensaje público que el país mantendrá el bloqueo del estrecho de Ormuz y continuará enfrentando a Estados Unidos e Israel en medio de la guerra en la región.
En su primer pronunciamiento desde que asumió el poder el 8 de marzo, Mojtaba Jamenei afirmó que Irán seguirá bloqueando el estratégico estrecho de Ormuz para presionar a sus enemigos. El mensaje fue transmitido por la televisión estatal iraní y ocurre en medio del conflicto abierto con EUA e Israel.
El nuevo líder también advirtió que su país podría abrir nuevos frentes de combate donde sus adversarios sean vulnerables, si la guerra continúa. Además, sostuvo que Irán mantendrá relaciones de “amistad” con los países vecinos, pero pidió cerrar las bases militares estadounidenses en la región.
Jamenei prometió “vengar la sangre” de los iraníes muertos en bombardeos recientes, incluidos los fallecidos en un ataque cerca de una escuela en la ciudad de Minab. El ayatolá asumió el liderazgo tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, ocurrida el 28 de febrero, el mismo día que comenzaron los ataques de EUA a Irán.
El presidente de EUA, Donald Trump, afirmó que el conflicto contra Irán está cerca de concluir, al sostener que las capacidades militares del régimen iraní han quedado severamente debilitadas tras las operaciones militares recientes.
El mandatario estadounidense declaró en una entrevista televisiva que la guerra se encuentra “muy avanzada” respecto al calendario de cuatro a cinco semanas que se había planteado al inicio de la ofensiva. Aseguró que las fuerzas iraníes han perdido gran parte de su estructura militar.
Trump afirmó que Irán ya no cuenta con armada, comunicaciones efectivas ni fuerza aérea, y que gran parte de sus misiles y drones han sido destruidos o dispersados, lo que —dijo— deja al país prácticamente sin capacidad militar operativa.
El presidente también advirtió que EUA podría intervenir si Irán intenta cerrar el Estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del mundo. Además, evitó enviar un mensaje al nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, quien asumió el cargo tras la muerte de su padre.
La Asamblea de Expertos confirmó el nombramiento del hijo de Ali Jamenei como máxima autoridad política y religiosa del país, consolidando su influencia dentro del aparato de seguridad y el poder clerical iraní.
La Asamblea de Expertos de Irán anunció el nombramiento del ayatolá Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de la República Islámica de Irán, convirtiéndose en el tercer dirigente en ocupar el cargo desde la revolución islámica de 1979. La decisión fue dada a conocer públicamente en la plaza Vanak de Teherán, según reportes de la televisión estatal IRIB y de la agencia Fars.
El nombramiento se produce tras la muerte de su padre, Ali Jamenei, quien dirigió el país durante más de tres décadas y falleció el pasado 28 de febrero en medio de los bombardeos atribuidos a Estados Unidos y Israel. Con esta designación, Mojtaba hereda la máxima autoridad política, religiosa y militar de la nación, un cargo que tiene la última palabra en temas clave como política exterior, seguridad y el programa nuclear iraní.
A lo largo de los últimos años, Mojtaba Jamenei había acumulado una notable influencia tras bambalinas, especialmente por sus vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), una de las instituciones más poderosas del país. Analistas señalan que su cercanía con sectores duros del régimen le ha permitido construir una sólida red de apoyos dentro del aparato de seguridad y entre las generaciones más jóvenes de la estructura militar.
Nacido en 1969 en la ciudad santa de Mashhad, Mojtaba participó durante su juventud en la Guerra Irán-Irak y posteriormente se formó en los seminarios religiosos de Qom, uno de los centros teológicos chiíes más importantes del país. Aunque posee el rango clerical de hojjatoleslam, un nivel inferior al de ayatolá, su papel cercano al poder lo mantuvo durante años como una figura clave dentro del círculo político de su padre.
Su ascenso también ocurre en un contexto de tensión política interna y presión internacional por el programa nuclear iraní. Las potencias occidentales han buscado frenar el desarrollo nuclear del país, mientras Teherán sostiene que sus actividades tienen fines civiles y energéticos.
El nuevo líder supremo enfrenta ahora retos políticos y sociales significativos, incluyendo críticas de sectores que rechazan cualquier señal de sucesión dinástica en la república islámica. En los últimos años, su nombre apareció en protestas ciudadanas que exigían mayores libertades, lo que anticipa un escenario complejo para el inicio de su liderazgo.
El máximo órgano clerical del país confirmó que ya existe un sucesor para el cargo más poderoso de Irán, aunque su identidad será revelada oficialmente en las próximas horas.
Irán entró en una nueva etapa política y religiosa luego de que la Asamblea de Expertos designara al nuevo líder supremo que sucederá al ayatolá Ali Jamenei, fallecido el pasado 28 de febrero tras los ataques atribuidos a fuerzas israelíes y estadounidenses. Aunque la votación ya se realizó, las autoridades informaron que el nombre del elegido será anunciado más tarde.
De acuerdo con integrantes del órgano clerical encargado de elegir al máximo dirigente iraní, la decisión fue tomada por mayoría de votos durante una sesión interna. El miembro de la asamblea Ahmad Alamolhoda confirmó que “el voto para designar al guía tuvo lugar y el guía fue elegido”, aunque evitó revelar la identidad del sucesor.
En el mismo sentido, el representante de la provincia de Juzestán ante la asamblea, Mohsen Heydari, afirmó que “el candidato más apropiado fue aprobado por la mayoría”, mientras que el clérigo Mohamad Mehdi Mirbagheri sostuvo que la decisión refleja una postura firme del órgano religioso.
Tras la muerte de Jamenei, quien ocupó el cargo desde 1989, surgieron diversas especulaciones sobre quién podría ocupar el puesto más poderoso del sistema político iraní. Entre los nombres mencionados destaca el de Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder, quien durante años ha sido considerado uno de los posibles herederos políticos dentro de la estructura religiosa y de seguridad del país.
El cargo de líder supremo de Irán representa la máxima autoridad política, religiosa y militar del país. Desde esa posición se tiene la última palabra en decisiones estratégicas del Estado, incluyendo política exterior, seguridad nacional y control de las fuerzas armadas, lo que convierte la sucesión en uno de los momentos más delicados para la estabilidad del régimen iraní.
Mientras se espera el anuncio oficial del nuevo líder, en distintas ciudades de Teherán y otras regiones de la república islámica continúan actos de luto y concentraciones en memoria de Jamenei, quien gobernó durante casi cuatro décadas y marcó profundamente el rumbo político del país.