El menor permaneció cerca de 15 días con una cadena y un candado en el tobillo como castigo.
Habitantes del ejido Abasolo, en Ocosingo, Chiapas, detectaron a un niño de ocho años que caminaba con una cadena y un candado sujetos a uno de sus tobillos. De acuerdo con fuentes locales, sus padres reconocieron que utilizaban este método para castigarlo por considerarlo “inquieto” o hiperactivo y evitar que saliera de la vivienda. El menor habría permanecido bajo este castigo durante aproximadamente 15 días.
Tras la difusión de fotografías del niño en redes sociales, personal del DIF Municipal de Ocosingo y de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes acudieron al domicilio. Las autoridades detectaron condiciones deficientes de higiene, alimentación y cuidado, por lo que trasladaron al menor para ponerlo bajo resguardo institucional. El DIF informó que actualmente recibe atención y protección conforme a los protocolos establecidos.
La familia argumentó que atraviesa por una situación de vulnerabilidad económica y que la madre enfrenta problemas de salud. Sin embargo, el caso generó una segunda controversia luego de que autoridades comunitarias del ejido Abasolo detuvieran y encerraran en la cárcel local a Fernando Velázquez Gómez, quien tomó las fotografías y las difundió para solicitar ayuda. Sus familiares exigieron su liberación al considerar injusta la detención.
Ante estos hechos, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) de Chiapas inició el expediente de queja CEDH/QUEJA/0760/2026 para investigar la detención de Velázquez Gómez. El organismo señaló que se deben garantizar una investigación imparcial, el debido proceso, la seguridad jurídica y la libertad de expresión, además de esclarecer los hechos sin criminalizar a quienes denuncien posibles actos de maltrato.
