Por Alexandro Guerrero
La nueva ola sonidera en 2026
En la Ciudad de México hay tradiciones que no caben en vitrinas: se viven con el cuerpo, se sudan en la pista y se heredan por el oído. El sonidero es una de ellas. Y cada julio, la colectiva Musas Sonideras le recuerda al barrio que la cumbia también es territorio de disputa, de dignidad y de fiesta. Este sábado 18 de julio de 2026, el Salón Los Ángeles abrirá sus puertas desde las 18:00 horas para la novena edición del Musafest, el festival que celebra 9 años de trabajo de la colectiva.

Lo que nació en julio de 2017 en el salón Candela de la colonia Tabacalera hoy es una red viva. Marisol Mendoza, “La Musa Mayor”, hija de Ricardo Mendoza de la Dinastía Duende, convocó a musas para exigir algo simple y radical: paga justa, trato digno y cabina propia. En un ambiente históricamente dominado por hombres, donde por décadas el único nombre femenino era el de Guadalupe Reyes Salazar “La Socia”, las Musas decidieron organizarse. Siete años después eran más de 60 integrantes en México, Estados Unidos y Colombia; hoy, rumbo a su noveno aniversario, la colectiva agrupa a 95 musas entre sonideras, gestoras culturales, productoras, visuales y creadoras de distintas disciplinas.

Musafest 2026 es la foto de ese crecimiento. Por primera vez habrá 50 musas en tornamesas en una sola noche. Es un hecho inédito: cabinas compartidas por dinastías de Tepito con décadas de calle, y por la “Nueva Ola” que entró a la colectiva en los últimos años. La base es cumbia, salsa y guaracha, pero el diálogo sonoro ya incluye cumbia tribal, bullerengue y fusiones que actualizan la tradición sin romperla. Porque el sonidero no es museo: es memoria en movimiento.

El festival es autogestivo, impulsado por las propias integrantes y aliados como el restaurante Doña Vero, que además de alimentar el baile, sostiene la logística comunitaria. Esa independencia es política: decidir quién toca, cuánto se cobra, cómo se nombra. Y en 2023 la ciudad les dio la razón cuando el sonidero fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX. Musafest es su celebración anual más grande, pero también su forma de cuidar ese patrimonio desde adentro.

La noche no será solo vinil. El cartel suma presentaciones en vivo de Grupo Ensamble, con su cumbia sonidera de metales bravos; La Diferencia, que pone el toque guapachoso; ¡Apilá!, con su energía de baile sin tregua; y Polyester Kat, que cruza visuales y beats para expandir la pista. Entre tanda y tanda, estarán los nombres que ya son referencia: Diosa del Caos, Princesa Duende, Sonido La Bruja, junto a pioneras que abrieron brecha cuando nombrar “sonidera” era casi una provocación.
Más allá del escenario, la colectiva sostiene talleres de audio y vinil para formar nuevas sonideras y garantizar el relevo generacional. Ahí se aprende a ecualizar, a saludar al barrio, a curar una tanda, a negociar un contrato. Porque abrir cabinas también es enseñar a sostenerlas. Ese trabajo de base explica por qué cerca de 20 nuevas sonideras se integraron en el último año, trayendo otras escuchas, otras preguntas, otras mezclas.
Datos para caerle:
Cuándo: Sábado 18 de julio de 2026, 18:00 hrs.
Dónde: Salón Los Ángeles, Lerdo 206, col. Guerrero, Cuauhtémoc, CDMX.
Boletos: $300 preventa / $350 día del evento.
Puntos de venta: Passline, taquillas del Salón Los Ángeles, Restaurante Doña Vero y afuera del Metro Popotla con la Familia Duende. Grupo Milenio adelantó que pronto habrá una promo especial para la comunidad MusaFans.
Musas Sonideras ha llevado la cumbia de las banquetas a museos, universidades y centros culturales, y ha tejido redes con otras colectivas para apoyar causas sociales. Pero su centro sigue siendo la pista: ahí donde el saludo se vuelve política, donde el “échale, comadre” es consigna, donde el cuerpo decide.

Musafest 2026 no es nostalgia. Es presente. Es la prueba de que cuando 50 musas comparten cabina, el barrio no solo baila: se reconoce, se cuida y se proyecta. La colectiva no pide permiso para existir; pone discos, forma artistas y abre espacios. Y el 18 de julio, en el Salón Los Ángeles, lo va a volver a demostrar.
Cae temprano. Lleva zapatos que aguanten. Porque cuando ellas prenden la tornamesa, no se baila por bailar: se baila para no olvidar quiénes somos.
