La Casa Blanca acusa a las instituciones de ser “inútiles”, “globalistas” y contrarias a la soberanía y los intereses nacionales de Estados Unidos.
El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, de las cuales 31 están afiliadas a la ONU y 35 no forman parte del sistema de Naciones Unidas, bajo el argumento de que operan contra los intereses nacionales, representan un derroche de recursos o impulsan agendas ideológicas incompatibles con la política exterior de su gobierno.
Entre las entidades más relevantes se encuentra la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), base de la cooperación global contra el calentamiento global, así como la Alianza de Civilizaciones, organismo que promueve el diálogo intercultural y el pluralismo religioso. La decisión deja a Washington fuera de las negociaciones internacionales sobre clima y marca un nuevo distanciamiento con aliados que priorizan la agenda ambiental.

En un comunicado, la Casa Blanca sostuvo que estas instituciones promueven “causas radicales sobre cambio climático, gobernanza global y programas ideológicos”, los cuales —asegura— chocan con la fortaleza económica y la soberanía estadounidense. Aunque no se difundió una lista completa, se confirmó que la mayoría de los organismos afectados están relacionados con clima, migración, derechos laborales y diversidad.
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la medida al señalar que se trata de cumplir una promesa de campaña: “dejar de subsidiar a burócratas globalistas que actúan contra nuestros intereses”. Subrayó que Estados Unidos solo cooperará en foros donde exista un beneficio directo para su población, y se retirará de aquellos que considere irrelevantes o adversos.
La salida de la CMNUCC implica abandonar el marco que dio origen a acuerdos clave como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París, enfocados en limitar el aumento de la temperatura global. Analistas advierten que esta decisión podría tensar relaciones diplomáticas y debilitar la cooperación internacional en un contexto de creciente confrontación geopolítica.
