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  • “Gratuidad de casetas”: la apuesta hipócrita del PRI tras más 70 años sin cambios

    “Gratuidad de casetas”: la apuesta hipócrita del PRI tras más 70 años sin cambios

    En plena proximidad de temporada vacacional, el discurso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) reaparece con una “propuesta” que contrasta de forma directa con su pasado: eliminar el cobro en casetas. Lejos de consolidarse como una alternativa seria, exhibe las tensiones entre lo que el partido dice hoy y lo que hizo cuando tuvo el control del poder federal.

    Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, las tarifas de pasaje no sólo no disminuyeron, sino que registraron incrementos constantes en la red operada por CAPUFE. La narrativa actual choca con una realidad, los costos para transitar por autopistas federales aumentaron de manera sostenida, afectando directamente a millones de usuarios. 

    La justificación oficial en aquel momento se centró en ajustes de inflación y en la necesidad de mantenimiento. Sin embargo, estos argumentos sirvieron como base para incrementos constantes que nunca se reflejaron en un apoyo financiero para los automovilistas. La prioridad fue sostener el modelo, no aliviar la carga. 

    A esto se suma el sistema de concesiones privadas, el cual limitó cualquier posibilidad real de reducir tarifas. Contratos de largo plazo aseguraban aumentos graduales, consolidando un sistema donde el peaje no solo era inevitable, sino estructural.

     El propio modelo impulsado por el PRI dejó de lado lo que hoy intenta posicionar, claro en sus publicaciones generadas con IA, porque en cualquier intento de discurso sólo se exhibe la desesperación de recuperar el poder. 

    Y por si fuera poco, en temporada vacacional, justo cuando ahora promete gratuidad, durante el gobierno priísta se registraron aumentos. Ahora, bajo la dirigencia de Alejandro “Alito” Moreno, el partido intenta revivir con un discurso social que es difícil de sostener.

    Su propuesta de eliminar casetas durante la época de asueto, suena a desesperación, especialmente viniendo de una estructura que fortaleció el sistema de cobro. El PRI enfrenta el peso de sus propias decisiones. Hoy propone lo que en su momento encareció, su intento de discurso cambia, pero su historial permanece y eso la ciudadanía lo tiene presente. 

  • Perdón sin memoria: Alito Moreno busca revivir un PRI que él mismo hundió

    Perdón sin memoria: Alito Moreno busca revivir un PRI que él mismo hundió

    Desde el Senado, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, pidió un “perdón” que llegó tarde y mal, en un intento por reconstruir al Partido Revolucionario Institucional, pero que  terminó exhibiendo, una vez más, el nivel de su crisis.

    Durante una conferencia de prensa en el Senado de la República, Alito Moreno pidió perdón a ex militantes del PRI y exhortó a que regresaran al partido, como si el problema fuera un simple malentendido, haciéndolo desde una narrativa cínica. La salida de los ex-priístas no ocurrió por errores, sino por un desgaste que convirtió al partido en sinónimo de desconfianza en diversos sectores.

    El mensaje evade su propia responsabilidad; Moreno empeoró un partido, perdió presencia, identidad y rumbo. Sin embargo, durante su intervención fue más como un hecho de que los errores habían ocurrido por espontaneidad. Habla de humildad cuando él mismo ha ejercido una personalidad arrogante, se ha arrastrado para lograr su tirada principal: retomar el poder. 

    Su invitación a regresar es un acto de desesperación política. No hay un proyecto, no hay renovación ni mucho menos un futuro claro. Es un llamado vacío que sólo busca rellenar un partido que se está quedando sin base y sin credibilidad. Volver al PRI hoy no es regresar a una alternativa política, es reincorporarse a un sistema en decadencia

    Alito Moreno habló como si el PRI aún tuviera capacidad de elección, cuando ahora depende de las esperanzas por una alianza para sobrevivir y de figuras externas para no desaparecer. Su discurso no se traduce a liderazgo, más bien refleja debilidad. 

    Pedir “disculpas” sin plantear cambios concretos, es pedir que todo siga igual, aplicando un “borrón y cuenta nueva”, por lo que muchos ciudadanos ya no están dispuestos a aceptar.  Lo ocurrido en el Senado deja la imagen de un “dirigente” aferrado al poder, que pide perdón sin asumir consecuencias, y sobre todo un partido que intenta revivir sin entender que para millones políticamente está muriendo


    El PRI no está en crisis por falta de discursos, sino por exceso de simulación y corrupción.Su líder, lejos de corregir el rumbo, se ha convertido en el rostro del fracaso, un auténtico zángano de la política que sobrevive de un partido que ya no está logrando sostener.