Por: Frank Alvarado
Una nueva manada fue trasladada a la Sierra Madre Occidental como parte de un programa que busca recuperar a la especie que ha tenido dificultades por décadas.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó el traslado de una nueva manada de lobo mexicano a la Sierra Madre Occidental, en Durango, como parte de los esfuerzos de reintroducción de esta especie en peligro de extinción.
El grupo, integrado por una pareja reproductora y dos crías de ocho meses, fue llevado aún sitio de preliberación en la comunidad de El Tarahumar, en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, donde permanecerá bajo observación antes de su liberación definitiva.
Este movimiento representa el segundo traslado realizado en marzo de 2026, tras el envío previo de otros cuatro ejemplares a la misma zona. De acuerdo con autoridades ambientales, la incorporación de nuevas familias busca fortalecer la diversidad genética y consolidar las dinámicas poblacionales del lobo mexicano en la región. Una vez en libertad, los animales serán monitoreados mediante radiocollares satelitales y seguimiento en campo.
La reintroducción del lobo mexicano ocurre después de décadas de ausencia en su hábitat natural. La especie fue declarada extinta en vida silvestre en 1970, tras una intensa campaña de exterminio impulsada principalmente por sectores ganaderos en México y Estados Unidos. El uso de venenos como el fluoracetato de sodio, así como la caza indiscriminada y mitos sobre su peligrosidad, que especialistas han desmentido; llevaron a la desaparición de estos animales en su entorno natural.

A partir de la década de 1980, se desarrolló un programa binacional de conservación entre México y Estados Unidos, basado en la captura de los últimos ejemplares y su reproducción en cautiverio. Actualmente existen alrededor de 339 lobos mexicanos en el mundo, lo que ha permitido avanzar hacia su reintroducción. Sin embargo, el proceso ha enfrentado dificultades, como la muerte de varios ejemplares liberados por envenenamiento o caza, tras una liberación que se intentó en 2011.
Pese a ello, el programa ha logrado avances significativos, como el nacimiento de la primera camada en vida silvestre en 2014 en Sonora, después de más de tres décadas de trabajo científico. Además, iniciativas como el Banco de Recursos Genéticos del Lobo Mexicano, ubicado en el Zoológico de Chapultepec, han permitido preservar material genético clave para la reproducción asistida y la conservación a largo plazo.
Con la reintroducción en Durango, se busca consolidar el regreso de esta especie emblemática a los ecosistemas de la Sierra Madre Occidental, en un esfuerzo sostenido por revertir uno de los episodios más graves de pérdida de biodiversidad en México.
