Diez presuntos narcotraficantes fueron detenidos, entre ellos un supuesto líder de la organización, tras una investigación que inició con el decomiso de 60 kilogramos de droga en Tampa.
Autoridades de Florida, Estados Unidos, arrestaron a diez presuntos operadores del Cártel de Sinaloa, señalados de integrar una red que trasladaba miles de kilogramos de cocaína desde México hacia territorio estadounidense. La organización utilizaba grandes camiones para movilizar mensualmente los cargamentos y distribuirlos en distintas comunidades del estado.
De acuerdo con la Fiscalía estatal, la estructura criminal operaba como una filial del cártel mexicano y trasladaba la droga desde México, a través de El Paso, Texas, hasta Tampa, Florida, donde era distribuida. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, aseguró que la investigación permitió desmantelar una importante red de narcotráfico que introducía grandes cantidades de cocaína en la entidad.
Las indagatorias comenzaron a avanzar el 11 de julio, luego de que las autoridades decomisaran 60 kilogramos de cocaína y arrestaran a Daniel Pinales, identificado como el principal distribuidor de la organización en Tampa. A partir de esa operación, los investigadores lograron identificar a otros presuntos integrantes de la estructura criminal.

Entre los diez detenidos se encuentra Erick Manuel Gómez Tapia, alias “Canelo”, señalado como el segundo al mando de la red. El presunto operador fue arrestado en Texas y permanece a la espera de su extradición, con una fianza fijada en 30 millones de dólares. En conjunto, las fianzas impuestas a los acusados rondan los 40 millones de dólares.
Los diez detenidos enfrentan cargos por conspiración para cometer crimen organizado, mientras que Daniel Pinales y otros tres presuntos cabecillas también fueron acusados directamente por ese delito, considerado grave de primer grado en Florida. Pinales enfrenta, además, la posibilidad de cadena perpetua por una conspiración para traficar más de 150 kilogramos de cocaína.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la operación permitió desarticular una estructura dedicada al traslado y distribución de cocaína a gran escala. Sin embargo, los detenidos son considerados presuntos responsables y deberán enfrentar los procesos judiciales correspondientes para determinar su situación legal.
