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  • TRIAGE: En el Teatro Varsovia, María Katzarava y Alejandra Ávalos unen sus voces en un encuentro íntimo entre la ópera y la canción popular

    TRIAGE: En el Teatro Varsovia, María Katzarava y Alejandra Ávalos unen sus voces en un encuentro íntimo entre la ópera y la canción popular

    En”La Noche de las Divas”, la Ciudad de México será escenario de un encuentro excepcional entre dos universos musicales que comparten una misma búsqueda: la belleza de generar con su virtuosismo y emocionar a través de la voz a sus espectadores, con un espléndido acontecimiento estético y sonoro.

    Por Alexandro Guerrero

    La soprano internacional María Katzarava, la única soprano mexicana que ha cantado en los cinco continentes, y la reconocida intérprete Alejandra Ávalos unirán sus voces en “La Noche de las Divas”.

    Todos los testimonios y declaraciones de Alejandra Ávalos citados en esta colaboración fueron compartidos en entrevista exclusiva para Los Reporteros MX. Ella nos comparte: ” Lo particular de esta producción cobra una gran importancia en este momento de mi carrera , ya que es una propuesta que comienza a presentarse en diversos escenarios del país y seguramente trascenderá fronteras”.

    Alejandra Ávalos fue la voz que engalanó el programa previo al primer Grito de Independencia del segundo piso de la transformación en 2025 encabezado por la primera Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ante un Zócalo capitalino repleto, en una noche histórica para el país. Su participación se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la ceremonia, al interpretar el repertorio popular mexicano ante más de 280 mil asistentes.

    Con más de 40 años de trayectoria, es una de las intérpretes más versátiles de México. Cantante, actriz, compositora y productora, ha participado en más de 15 telenovelas como El padre Gallo, Tal como somos, Tenías que ser tú, La antorcha encendida, Soñadoras, Siempre te amaré, Apuesta por un amor y Que te perdone Dios. En el cine protagonizó junto a José José la película “Perdóname todo” (1995, dir. Raúl Araiza), el último trabajo cinematográfico del Príncipe de la Canción y una de las más taquilleras de la última década del siglo XX en México. Interpreta a Teresa Montes e incluye el dueto “Te quiero así”: Su formación lírica inició a los 16 años con el Mtro. Józef Olechowski.

    “La noche de las divas” representa un interesante despliegue vocal comenta Alejandra, pues ella adoptó el registro de mezzosoprano siendo soprano como decisión estilística en su trayectoria; lo que para este espectáculo permite además una serie de combinaciones muy ricas y complejas con María, así como articular duetos con destacados intérpretes del ensamble.

    Por su parte, María Katzarava ha sido reconocida como una de las voces verdianas más importantes del siglo XXI. Inició su formación a los 4 años como violinista. Egresada de la Escuela Superior de Música del INBAL, del SIVAM y de Los Angeles Opera, ganó el primer lugar en ópera y zarzuela en Operalia 2008, el concurso fundado por Plácido Domingo.

    Ávalos nos comparte respecto a su compañero en escena, que fue Plácido Domingo, quien promovió la carrera de María, fue quien apoyó el lanzamiento de su carrera como cantante de ópera a nivel mundial. Ahí Katzarava comenzó a ser reconocida y galardonada, recibió el “Oscar de la lirica” en la Arena de Verona, Miami Life Awards y Premio Crónica, ha cantado en los teatros más importantes del mundo: Royal Opera House Covent Garden de Londres, La Scala di Milano, Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Teatro Real de Madrid, Los Angeles Ópera y Bellas Artes, junto a figuras como Andrea Bocelli y Plácido Domingo. Es fundadora del Concurso Internacional de Canto María Katzarava y del Studio Katzarava, cuyo ensamble vocal inauguró el propio Teatro Varsovia y fue directora artística de la Ópera de Bellas Artes.

    A este espectáculo se sumó un maestro muy especial: el Mtro. Józef Olechowski, quien fue su primer maestro de ópera cuando ella tenía apenas 16 años.

    Nació en Polonia e inició sus estudios musicales a los cinco años bajo la dirección de su padre, y más tarde cursó estudios superiores en la Academia de Música Karol Szymanowski de Katowice. Recibió por dos años consecutivos la beca por concurso de la Sociedad Federico Chopin de Varsovia.

    Reside en México desde hace más de 36 años, donde ganó el IV Concurso Nacional de Piano en Puebla y concluyó con mención honorífica la Maestría en Composición en la Universidad Veracruzana. En 1988 fue nombrado “Mejor pianista extranjero residente en México” por el periódico Claridades.

    Es fundador y director de la Sociedad Cultural Federico Chopin de México, integrante del grupo de Concertistas de Bellas Artes del INBAL y ha grabado más de 40 discos dedicados exclusivamente a compositores mexicanos. Destacan su grabación de la obra de cámara de Manuel M. Ponce en dos volúmenes con la que obtuvo el premio de la Unión de Cronistas de Teatro y Música, así como los cuatro volúmenes de la obra completa para piano de Ernesto Elorduy. Se ha presentado como solista con las orquestas más importantes del país: Sinfónica Nacional, Filarmónica de la Ciudad de México, Carlos Chávez, de Jalapa y Aguascalientes.

    Como reveló Alejandra Ávalos en entrevista exclusiva para Los Reporteros MX, la historia comenzó en la radio, en el programa que hoy se llama Orbe, cuya idea era dar voz a deportistas y a distintos grupos sociales. Ahí se dio el primer encuentro personal entre ambas y nació un vínculo muy cercano y familiar.

    Años después vino el reencuentro en Madrid. En plena temporada alta, Alejandra hizo un cambio de vuelo para alcanzar a María y a Cristian Castro. El momento clave ocurrió después de un recital de María en la Casa de México en España. Al terminar se organizó una tertulia y un cóctel que se convirtió en un karaoke improvisado con piano. Ahí cantaron los tres juntos y en dueto. Fue en esa noche cuando María le propuso generar un espectáculo donde se unieran la ópera, el bolero y el pop.

    Alejandra Ávalos considera que el concepto es lo más puro en términos de interpretación y sonoridad que puede haber: un concierto acústico vocal, haciendo armonía con sus voces. Algunas piezas serán a dueto, otras con el ensamble vocal del Studio Katzarava y otras destacando los registros más dramáticos de María.

    Como Alejandra nos compartió, la idea es presentar canciones tan antiguas y tan populares que todo el mundo conoce, sin necesidad de una orquesta grande, solo con piano y voces.

    Primera parte – Bolero y Romance Eterno: Contigo en la distancia, Verdad amarga, Reloj, Sabor a mí, Encadenados, Piel Canela, Flor de azalea, La nave del olvido.

    Segunda parte y homenaje a los grandes: a José José con Amar y querer, Te quiero así y El Triste; y a Juan Gabriel con Amor eterno, De mi enamórate y Abrázame muy fuerte.

    Tercera parte- Pasión Contemporánea: los éxitos de Alejandra Ávalos: Lluvia de invierno, Ámame y No renunciaré, en versiones inéditas con arreglos para piano y armonía vocal a dos voces, más duetos operísticos sorpresa del repertorio de María. Funciones: sábado 26 de septiembre – 19:00 h / domingo 27 de septiembre – 18:00 h.

    Teatro Varsovia: Varsovia 9, Col. Juárez, Ciudad de México.
    Acompañamiento al piano del Mtro. Józef Olechowski y participación especial del Ensamble vocal del Studio Katzarava.
    Boletos en taquilla y Ticketmaster. Cupo limitado a 300 localidades por función.

  • TRIAGE: “Rebozo”: unipersonal de Valeria Vega nos ofrece un tejido de identidad y supervivencia

    TRIAGE: “Rebozo”: unipersonal de Valeria Vega nos ofrece un tejido de identidad y supervivencia

    Por Alexandro Guerrero

    En el Teatro Varsovia, la artista multidisciplinaria Valeria Vega Solórzano presenta su espectáculo unipersonal “Rebozo”, un viaje a través de la tradición, la identidad y los dilemas humanos. Con la dirección de Luis Escárcega y música original de Celso Duarte, esta obra única explora el proceso de elaboración del rebozo, una prenda tradicional mexicana que se convierte en metáfora de la vida.

    El rebozo abriga, acuna, abraza, enluta y celebra, según sea la ocasión de muerte o de fiesta. El rebozo también baila, serpentea junto con el cuerpo que danza y atrapa. Amoroso, el rebozo amansa y apacigua; entonces el movimiento es lento, con cadencia, suavecito, como arrullando a quien lo mira.

    Mantear el cuerpo para sacar las penas que se alojan en los músculos y las articulaciones, la tensión. De un lado a otro, la sobandera mueve su rebozo y el cuerpo tendido encima de él se balancea: péndulo vivo que recupera el centro. El rebozo que nos cura.

    Sobre los hombros descansa el rebozo; levanta las orillas alegres cuando se camina ligerito. A veces se acopla a la espalda y al pecho, cubriendo del frío y de las penas, o a un niño pequeño que duerme mientras su madre trabaja.

    “Rebozo” es una fusión de música, danza y teatro que cuenta la historia de una mujer que regresa a su tierra para despedirse de su abuela y redescubre su identidad y el legado que la tradición rebocera le ha heredado. La obra es un homenaje a la mujer, a la madre, a la trabajadora y a la guerrera, y a sus ancestros, que viven en el espíritu de esta prenda.

    Valeria Vega, maestra, coreógrafa, directora y productora, busca recordarnos que al hablar del rebozo también se habla de los hilos de la vida. “Rebozo es una obra de muchas lecturas, porque mi cuerpo físico danzante está al servicio del personaje”, expresó en entrevista exclusiva para Los Reporteros MX.

    A.G. ¿Cómo puede el proyecto “Rebozo” ser visto como un acto de resistencia epistémica en un mundo globalizado, y qué papel juega la interdisciplina en esta resistencia?

    V.V. Rebozo propone en su discurso la búsqueda de la identidad a través del cuestionamiento y la conciencia de los orígenes desde la sencillez de la cotidianidad. Apuntar nuestro discurso semiótico hacia una prenda artesanal, como símbolo y bandera no solo de la mexicanidad que representa, sino de la importancia de los procesos artesanales, su legado y valor cultural en un mundo industrial y globalizado.
    Se generó conocimiento a partir de la investigación del proceso de realización de un rebozo, que se complementó con el cruce de perspectivas para sublimar dicho proceso: desde el trabajo artesanal hasta la escenotecnia que cobija la propuesta y el discurso que empleamos para su difusión. Consideramos que hacer equipo y estar verdaderamente presentes en los ensayos y reuniones creativas es una forma de resistencia frente a la hiperinformación y el uso de la inteligencia artificial, por ejemplo.

    A.G. ¿De qué manera el rebozo se convierte en un dispositivo de narración que desafía las estructuras coloniales de representación, y cómo se refleja esto en la fusión de la danza, el teatro y la música?

    V.V. El rebozo como signo se busca potenciar escénicamente aprovechando la estructura tradicional de representación, pero desde un pensamiento lúdico que, más allá de cuestionar los métodos convencionales del teatro, se ritualiza con anécdotas personales de la intérprete y se extiende su dimensión romántica mediante el uso de la voz, la honestidad del cuerpo y la sonoridad única de la música tradicional mexicana. No se trata de cruzar disciplinas por capricho, sino de un collage visual y creativo, único y vibrante.

    A.G. ¿Qué significa para ti escenificar “Rebozo” en un contexto poscolonial, y cómo se relaciona con la idea de “descolonizar el cuerpo”?

    V.V. Ha significado hacer un recuento de mi vida, de las imágenes que me remiten a mi hogar, mis raíces y mi país, para aterrizarlas en un texto y echar mano de los recursos técnicos y artísticos asimilados a lo largo de una vida, no solo mía sino del equipo creativo. Implicó romper límites personales, académicos y corporales, para explorar nuevos recursos desde la voz hasta la danza. En Rebozo, mi cuerpo siente, se mueve y se relaciona desde la honestidad y la verdad que narro en cada escena. Ha sido un gozo y un desafío.

    A.G. ¿Cómo se articula la fusión de la danza, el teatro y las raíces mexicanas en “Rebozo” como una forma de epistemología del sur, y qué implica esto para la comprensión de la identidad mexicana?

    V.V. La necesidad artística de nuestro equipo se consolida por el amor al país. Rebozo es un homenaje a las raíces mexicanas, no necesariamente una postura de confrontación frente al capitalismo o al occidente hegemónico. Si la reflexión surge, es porque la inercia global y social nos ha llevado a cuestionar de forma urgente una identidad profunda, rica y viva.

    A.G. ¿Es el rebozo un símbolo y al mismo tiempo una investigación plástica en tu propuesta? ¿Cómo fue esta exploración?

    V.V. Sí, y también lo son los hilos. Metafóricamente, la vida se teje como un rebozo, y esos hilos se utilizan plásticamente a lo largo de toda la obra. El rebozo como objeto tiene un tratamiento escénico que dialoga con su elaboración artesanal, potenciando su belleza a través de la textura, el color, el peso y las dimensiones. La exploración comenzó desde la dirección, el vestuario, la coreografía y los usos cotidianos del rebozo. El diseño de iluminación evoca espacios donde los tejidos vibran o absorben la luz.

    A.G. ¿Cómo se refleja la colaboración interdisciplinaria en “Rebozo” como un modelo de creación colectiva y descolonizada, y qué lecciones deja para futuras creaciones artísticas?

    V.V. Rebozo es una creación colectiva afortunada, donde cada colaborador ha aportado desde su experiencia y sensibilidad. El arte escénico, por naturaleza, debe generar confianza y trabajo comunitario, y este proceso lo ha logrado. Es también una reflexión sobre la participación activa de mujeres y hombres hacedores de cultura intangible en México. Este modelo nos impulsa a realizar giras, acompañadas de talleres y espacios de diálogo con las audiencias, fortaleciendo a las compañías independientes y su valor cultural.

    A.G. ¿El rebozo es entendido en esta pieza como cuerpo territorio?

    V.V. Así es. Desde las epistemologías decoloniales, el rebozo se concibe como memoria corporeizada de abuelas y madres mexicanas, un símbolo de autoconsciencia, arropo y resistencia. Más allá del indigenismo o la lucha social explícita, el Rebozo que mostramos es una mezcla de significado y ornamento, de cobijo y resiliencia, sostenida por la fuerza de los ancestros.

    A.G. ¿Cómo se dio el encuentro con el resto de los creadores y cómo se estableció el proceso?

    V.V. Desarrollé el proyecto desde 2022, iniciando una investigación profunda en literatura, poesía, música y danzas relacionadas con el rebozo. Tras obtener el PECDA 2023, invité a Luis Escárcega para la dirección, quien fue clave para aterrizar el texto. Más adelante se integró Celso Duarte, creador de la música original, y Libertad Mardel, con quien ya había colaborado. En 2025, se sumó Juan Carlos Flores, aportando de manera decisiva como diseñador lumínico, productor y asistente de dirección y coreografía, con una mirada sensible y certera.

    Fechas y lugar:
    Miércoles 11 y 18 de febrero, 20:00 horas
    Teatro Varsovia (Varsovia 9, colonia Juárez)

    No te pierdas esta oportunidad de experimentar “Rebozo”.