Un tren AVE impactó contra un convoy Iryo que estaba detenido; hay 58 heridos hospitalizados, 15 de ellos muy graves, y se teme que la cifra de víctimas aumente.
Al menos 64 personas murieron este miércoles en la colisión de dos trenes de alta velocidad cerca de la estación de Urda, en la provincia de Toledo, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, informó la cifra y advirtió que probablemente aumentará. Más de 540 personas viajaban en los dos trenes, que cubrían la ruta entre Madrid y Sevilla.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que alrededor de las 8:30 horas el sistema de seguridad LZB falló en un tramo de 63 kilómetros por un problema de comunicación entre ordenadores, lo que detuvo automáticamente a todos los trenes. Después, el centro de control de Adif en Atocha autorizó que el tren de Renfe reanudara la marcha pese a que había una señal roja que lo impedía. Ese tren recorrió 25 kilómetros a unos 200 kilómetros por hora y chocó contra el Iryo, que seguía detenido.
Además de los fallecidos, hay 58 heridos hospitalizados, 15 de ellos en estado muy grave. Los servicios de emergencia, con bomberos y helicópteros, atendieron a las víctimas, y en Toledo se prepara una morgue en el Instituto de Medicina Legal. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó al lugar del accidente. Aunque las primeras versiones apuntan a un error humano, la causa oficial aún no está confirmada.
La circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía permanece suspendida y se abrieron centros de atención para familiares en la estación de Atocha y en Sevilla. El Gobierno y los partidos políticos cancelaron su agenda del día.


