Tras llegar al Senado gracias a la alianza con Morena, el dirigente del PVEM en Colima busca ahora la gubernatura alejándose de quienes lo llevaron al cargo, reavivando cuestionamientos sobre su congruencia política.
Si algo ha caracterizado la carrera de Virgilio Mendoza Amezcua no es la lealtad a un proyecto político, sino su capacidad para cambiar de aliado cuando las circunstancias electorales lo requieren.
El hoy senador por Colima y dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) vuelve a colocarse en la escena política tras perfilarse como aspirante a la gubernatura, aun cuando llegó al Senado gracias a la coalición encabezada por Morena.
Mendoza comenzó su trayectoria en distintas fuerzas políticas y ha transitado por el PRI, organizaciones locales, el PAN y finalmente el PVEM, acumulando una larga lista de cambios partidistas que han alimentado las críticas sobre la falta de una identidad política clara. Para muchos observadores, más que convicciones, sus movimientos parecen responder a cálculos electorales y oportunidades de poder.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2015, cuando estaba encaminado a competir por la gubernatura bajo las siglas del PAN, pero terminó respaldando al priista José Ignacio Peralta. Años después reconoció públicamente que aquella decisión fue un error. Sin embargo, lejos de representar una autocrítica profunda, el episodio se convirtió en símbolo de una carrera marcada por virajes constantes y alianzas contradictorias.

La contradicción vuelve a aparecer en 2026. Después de obtener un escaño en el Senado con el respaldo de la alianza entre Morena, PVEM y PT, y beneficiarse de la fuerza electoral de la Cuarta Transformación en Colima, ahora busca construir una candidatura propia tomando distancia del movimiento que contribuyó a llevarlo al cargo.
Sus detractores sostienen que Mendoza representa una de las prácticas más cuestionadas de la vieja política: utilizar las plataformas partidistas como vehículos personales para escalar posiciones, sin importar el proyecto ideológico detrás de ellas. La crítica se ha intensificado debido a que pretende presentarse como una alternativa política distinta después de haber formado parte de prácticamente todos los espacios de poder relevantes en la entidad.
A medida que se acerca la definición de candidaturas en Colima, Virgilio Mendoza deberá enfrentar una pregunta que cada vez resuena con más fuerza entre la ciudadanía: ¿qué proyecto representa realmente un político que ha pasado por tantos partidos y alianzas distintas? Para sus simpatizantes es experiencia; para sus críticos, es el ejemplo de una carrera construida más sobre la conveniencia política que sobre la congruencia.
