Por: Frank Alvarado
Señalar el caso de Zulema Cortez y Aguascalientes no justifica un sistema que durante años permitió el manejo discrecional de recursos públicos.
Sergio Sarmiento, comentócrata conservador, hizo uso de su columna en Reforma para retomar el tema de los fideicomisos. Un personaje que ha tenido una postura de defensa con estos, pese a que durante años de opacidad facilitaron la evasión de controles presupuestales y la falta de supervisión directa.
Sarmiento plantea la detención de una fiduciaria, Zulema Cortez, una empleada bancaria que administra el fideicomiso del contrato entre el Municipio de Aguascalientes y Next Energy, para volver a traer el tema del fideicomiso. Donde claro, se debe salvar a la persona, pero condenando a los fideicomisos.
Lo cierto es que el problema de fondo no es un caso aislado, sino un sistema que permitió durante décadas el manejo de recursos públicos sin rendición de cuentas. Diversos diagnósticos oficiales y auditorías señalaron irregularidades, subejercicios y uso discrecional de fondos, lo que derivó en una creciente desconfianza pública. En ese contexto, la decisión del gobierno federal de extinguir numerosos fideicomisos no fue un capricho político, sino una medida orientada a recuperar control institucional sobre recursos que, en muchos casos, eran opacos.
El caso de Aguascalientes, citado por Sarmiento, también refleja otro ángulo: los riesgos inherentes a esquemas donde se mezclan intereses públicos y privados sin claridad en la responsabilidad final. Si bien el columnista defiende la figura del fiduciario, omite cuestionar el entramado completo que permitió comprometer recursos en proyectos que dependían de factores políticos y regulatorios inciertos.
Además, resulta cuestionable presentar a los fideicomisos como herramientas neutrales cuando, en la práctica, han sido utilizados para dispersar responsabilidades y diluir la transparencia. La eliminación de estos instrumentos busca precisamente evitar que decisiones de alto impacto financiero se tomen fuera del escrutinio público, un avance por cerrar espacios de discrecionalidad que históricamente han favorecido abusos y malas prácticas.
Es de recordar que la constante visión de Sarmiento, además de no condenar los fideicomisos, hace uso de la victimización, cuando se trata de un sistema que prosperó durante el periodo neoliberal, siendo él uno de las cabezas informativas más consentidas del régimen del PRIAN, por lo que retomando una frase, justo como él uso una de Voltaire en su escrito, aquí decimos: “Los que están defendiendo los fideicomisos están defendiendo a la corrupción, así de claro”, como lo dijo el entonces presidente López Obrador.
