Una imagen generada con inteligencia artificial desde la cuenta oficial de la Casa Blanca volvió a colocar a Donald Trump en el centro de la burla global, al mezclar pingüinos, Groenlandia y una narrativa geopolítica que desafía la geografía básica.
Una publicación difundida en X (antes Twitter) por la Casa Blanca desató una oleada de ironía, memes y críticas tras mostrar una imagen generada con inteligencia artificial: Donald Trump, de espaldas, camina sobre la nieve junto a un pingüino que porta la bandera de Estados Unidos, rumbo a montañas heladas donde ondea la bandera de Groenlandia. El mensaje visual pretendía ser épico; el resultado fue, para muchos, involuntariamente cómico.
La escena remite al documental Encuentros en el fin del mundo (2007), de Werner Herzog, en el que un pingüino se aleja solo del grupo, caminando hacia un destino tan incierto como fatal. La diferencia es que, en este caso, la metáfora fue acompañada por un detalle incómodo: los pingüinos no viven en Groenlandia ni en el hemisferio norte, un hecho que las redes sociales se encargaron de subrayar con entusiasmo pedagógico.
Algunos usuarios ironizaron que los recortes a la educación quizá explican la confusión geográfica; otros optaron por darle voz al ave: “¿Sabes que esto no es Groenlandia, ¿verdad?”. No faltaron mapas señalando con precisión dónde habitan los pingüinos, mientras los comentarios más mordaces propusieron que, en todo caso, el acompañante correcto para una “conquista” ártica habría sido un oso polar.
La crítica no se limitó a usuarios anónimos. Jason Kenney, exministro de Defensa canadiense y ex primer ministro de Alberta, escribió que en la misma semana Trump confundió reiteradamente Islandia con Groenlandia, y ahora su equipo mezcla la Antártida con Groenlandia, concluyendo que “la nación más poderosa del planeta está siendo dirigida por un payaso”.
El economista sueco Anders Åslund fue aún más directo al afirmar que Trump “no tiene ningún derecho ni sobre Groenlandia ni sobre los pingüinos”, y cuestionó si esa imagen representa realmente a la Casa Blanca, calificándola como “una broma de ignorantes”.
El episodio también reavivó el recuerdo de otra pifia reciente, cuando en el llamado Día de la Liberación la administración impuso aranceles a las islas Heard y McDonald, territorios sin población humana y habitados únicamente por pingüinos, que ahora parecen víctimas colaterales de la política comercial estadounidense.
Ante la avalancha de críticas, la Casa Blanca respondió desde su cuenta oficial con un mensaje que, lejos de calmar el debate, lo avivó: “Al pingüino no le importan las opiniones de quienes no pueden comprender”.

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