Alphabet recurre a deuda para acelerar su carrera en inteligencia artificial

La deuda de Alphabet por 20 mil millones de dólares para financiar centros de datos y chips evidencía que el auge de la IA ya supera los flujos de efectivo tradicionales, elevando los riesgos financieros de la carrera tecnológica. 

La matriz de Google, Alphabet, refuerza su apuesta por la inteligencia artificial al salir al mercado de deuda con 20 mil millones de dólares de financiamiento, una señal clara de que la carrera tecnológica ya no se sostiene sólo con utilidades. Busca inversiones en infraestructura para IA, como centros de datos y chips de alto desempeño. 


Esta deuda confirma un quiebre con el modelo tradicional de las grandes tecnologías, que durante años financiaron su expansión. Actualmente el gasto en inteligencia artificial rebasa la capacidad de generación de efectividad a corto plazo, obligando a empresas como Alphabet a recurrir a capital externo para no ceder terreno frente a competidores directos. 

La presión financiera calcula que Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta Platforms designarán 630 mil millones de dólares durante el año a infraestructura de IA. El enfrentamiento  ha elevado costos así como beneficios que no se reflejan con claridad en resultados financieros.

El desajuste ha comenzado a incomodar a los inversionistas, aunque la adopción de IA se presenta como estrategia,  incluso para empresas que ya  han añadido estas herramientas por lo que genera dudas sobre el sustento del ciclo de inversión actual

Alphabet busca disolver la carga financiera con vencimientos de los bonos entre 2029 y 2066. La evolución podría incluir otro más  a 100 años, señalando el riesgo asumido, incluso para una firma con ingresos globales que se diversifican.

El avance de manera acelerada de la inteligencia artificial se financia con deudas a gran escala. La emisión de 25 mil millones de dólares de Oracle y los 121 millones de dólares colocados por los proveedores de infraestructura de IA en Estados Unidos, refleja una competencia sostenida por estrategia a favor y no por resultados.

La carrera tecnológica avanza con rapidez, mientras persiste el cuestionamiento si las ganancias llegarán a tiempo para compensar el riesgo financiero asumido y hasta qué punto las empresas podrán mantener el ritmo sin comprometer su estabilidad económica. 

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