Miles de jóvenes se manifiestan en Santiago en contra de las drásticas medidas de austeridad del gobierno de José Antonio Kast.
Santiago de Chile se llenó de vida y de voces jóvenes este jueves 26 de marzo de 2026. Miles de estudiantes se congregaron en la avenida Alameda para protestar contra los recortes al presupuesto educativo impulsados por el gobierno de José Antonio Kast.
Los participantes, muchos de ellos vestidos con sus uniformes escolares, marcharon enérgicamente mientras expresaban su descontento. El motivo principal de la movilización es el recorte del 3% en los gastos del Ministerio de Educación, una medida que ha generado incertidumbre sobre el futuro de la educación gratuita en el país.
Al mismo tiempo, los manifestantes se mostraron preocupados por la propuesta de limitar el acceso a la educación universitaria gratuita para nuevos estudiantes mayores de 30 años. Sus temores aumentan con cada noticia sobre nuevas medidas de austeridad.
“Queremos que respeten los derechos sociales que hemos ganado en todos estos años”, declaró Benjamín Traslaviña, un estudiante de 22 años. Su voz resonó entre la multitud que exigía un cambio.
Las tensiones aumentaron cuando algunos enfrentamientos se produjeron entre los manifestantes y la policía, que utilizó chorros de agua para dispersarlos. Pese a esto, los jóvenes lograron mantener su mensaje claro y firme: “No nos merecemos este Kastigo”, rezaban varios carteles.
Sofía Díaz, de 18 años, también compartió su historia personal. “Mi mamá va a cumplir 50 y siempre quiso estudiar. Nunca se le dio porque tuvo hijos y no pudo financiarse. Uno debería tener la oportunidad”, afirmó, reflejando el sentimiento de muchos en la marcha.
La situación también se agrava con el reciente aumento en los precios de la gasolina, que subió un 30%, y el diésel, que se disparó un 60%. Estas alzas son parte del ajuste gubernamental del subsidio estatal, vinculado con la crisis en Medio Oriente.
Mientras tanto, el presidente Kast promulgaba su primera ley de “Emergencia Energética” desde el palacio de La Moneda, un símbolo de su administración. La claridad del mensaje de los jóvenes chilenos se entiende en tiempos de incertidumbre: su educación y su futuro están en juego.


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