El país logró una consolidación fiscal histórica, redujo la deuda de Pemex y reforzó su papel como socio clave de la economía más grande del mundo.
México mantiene una estabilidad macroeconómica sólida y continúa fortaleciendo su posición en el escenario internacional, impulsado por una disciplina fiscal efectiva, finanzas públicas sanas y mayor integración comercial que generan confianza entre inversionistas globales, informó Edgar Amador Zamora, secretario de Hacienda.
Durante 2025, el país alcanzó una consolidación fiscal de 1.3 puntos del PIB, la más alta desde 1990, superando incluso episodios críticos como 1995. A diferencia de ese periodo, este ajuste se logró sin crisis ni afectaciones al sistema financiero, además de mantener intactos los programas sociales, consolidando una estrategia gradual y ordenada.
En el ámbito financiero, México conserva su calificación crediticia de grado de inversión, mientras que Pemex reportó una mejora significativa en su situación económica. Al cierre de 2025, su deuda se redujo a su nivel más bajo en once años, colocándose 19% por debajo de 2018, lo que permitió incluso una mejora en su calificación por agencias internacionales.

Este fortalecimiento ha sido clave para que Pemex recupere acceso a los mercados de capital, reflejando la confianza en la política económica del país y la estabilidad de sus finanzas públicas tras años de sobreendeudamiento heredado.
En el plano global, México se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos, representando más del 15% de sus importaciones. Este avance evidencia la competitividad de la industria nacional y la confianza de empresas internacionales en el marco institucional mexicano.
En un contexto global complejo, México se posiciona como un actor clave, combinando estabilidad económica, disciplina fiscal y fortaleza comercial, factores que lo mantienen como uno de los destinos más atractivos para la inversión.

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