Al menos 57 trabajadores de la salud han muerto y centros médicos han cerrado tras bombardeos israelíes, en una ofensiva que replica el patrón visto en Gaza.
Bombardeos a hospitales, ataques contra ambulancias y evacuaciones forzadas de pacientes marcan la actual ofensiva de Israel en Líbano. De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, desde el 2 de marzo al menos 57 trabajadores sanitarios han muerto, además de registrarse más de 160 agresiones contra equipos de emergencia, lo que ha provocado el cierre de seis hospitales y 49 clínicas en distintas zonas del país.
La estrategia, denunciada por médicos y organizaciones, replica patrones observados previamente en Gaza, donde la infraestructura sanitaria fue severamente afectada durante el conflicto. Israel sostiene que Hezbollah utiliza instalaciones médicas con fines militares, argumento con el que justifica los ataques, aunque no ha presentado pruebas concluyentes. El grupo, por su parte, rechaza estas acusaciones.
El impacto humanitario es creciente. La ofensiva ha dejado al menos mil 461 muertos y 4 mil 430 heridos, además del desplazamiento de más de un millón de personas hacia el norte del país. Hospitales como el de Sidón operan al límite de su capacidad y con escasez de personal e insumos, lo que agrava la atención a los heridos.

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