El regreso del polémico cántico en estadios mexicanos enciende alertas de FIFA, que podría aplicar castigos más severos durante la Copa del Mundo.
A menos de dos años del Mundial 2026, donde México será coanfitrión, el resurgimiento del grito homofóbico en estadios vuelve a poner en jaque al futbol nacional. La preocupación crece ante posibles sanciones ejemplares de la FIFA, que podrían afectar directamente al desempeño y la imagen del Tricolor.
El cántico, que ha acompañado por décadas a la afición mexicana, ha reaparecido en partidos recientes, incluidos encuentros internacionales y de clubes. Aunque autoridades deportivas han intentado erradicarlo, los esfuerzos han sido insuficientes frente a una práctica persistente.
La FIFA, en coordinación con organizaciones como Fare Network, mantiene un monitoreo estricto para detectar expresiones discriminatorias. Las sanciones pueden ir desde multas económicas hasta veto de estadios, pérdida de puntos o suspensión de partidos, medidas que ya han sido aplicadas a México en el pasado.

Desde el Mundial de Brasil 2014, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) ha sido sancionada en al menos 19 ocasiones por este motivo. Incluso, en eliminatorias recientes, el Tricolor tuvo que disputar partidos a puerta cerrada, evidenciando el impacto directo de la conducta de algunos sectores de la afición.
Especialistas y activistas advierten que este tipo de expresiones no son inofensivas. Representan violencia simbólica contra la comunidad LGBT+ y pueden escalar a agresiones más graves. A pesar de campañas como “Somos México”, el problema persiste y amenaza con estallar en el mayor escaparate futbolístico del planeta.
Si el grito se repite en el Mundial, México no solo enfrentaría sanciones deportivas, sino un golpe internacional a su imagen como anfitrión. La advertencia está hecha: erradicar esta práctica ya no es opcional, sino una urgencia para evitar consecuencias mayores.

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