La guerra entre Moscú y Kiev entró en una nueva fase de ataques, mientras Ucrania denuncia decenas de heridos y daños en varias regiones, la tensión creció tras un intercambio de bombardeos entre ambos países.
La guerra entre Rusia y Ucrania elevó su intensidad luego de que Moscú atacó durante la madrugada con más de 500 drones y 200 misiles contra distintas regiones ucranianas. El ataque ocurrió un día después de una ofensiva ucraniana dirigida hacia Moscú, en una nueva fase de represalias mutuas.
Las autoridades ucranianas informaron que una de las zonas más afectadas fue Dnipró, además de otras regiones, aunque parte de los proyectiles fueron interceptados por la defensa aérea, varios lograron impactar en decenas de puntos del país, provocando daños materiales.
Volodymyr Zelensky, presidente ucraniano, aseguró que el ataque afectó infraestructura en varias regiones y volvió a insistir en la necesidad de recibir más sistemas de defensa occidentales.
Los ataques aéreos se han convertido en la principal herramienta de presión entre ambos gobiernos. Analistas han considerado que Rusia busca desgastar a Ucrania mediante bombardeos constantes, aunque también enfrentan límites por el alto costo de algunos misiles utilizados.
También se dio a conocer la liberación bajo fianza de Andriy Yemark, ex alto funcionario cercano al gobierno ucraniano acusado de lavado de dinero. El caso suma tensión política interna en Ucrania, justo cuando el país enfrenta una de las etapas más duras del conflicto.

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