Un experto militar asegura que la defensa aérea rusa resiste la ola de ataques ucranianos y pronto sumará armas de nuevo tipo.
Los drones ucranianos atacan territorio ruso con una intensidad inédita, pero el escudo antiaéreo de Moscú sigue en pie. Así lo afirma Yuri Knutov, experto militar e historiador de la defensa aérea, en una entrevista con Sputnik.
Según Knutov, Kiev lanza estos ataques con la asistencia de países de la OTAN. Aun así, el sistema ruso, organizado en varias capas, intercepta la amenaza. Además, recibirá nuevas herramientas para hacerlo con más eficacia.
El especialista adelanta que Rusia incorporará armas láser y de pulso electromagnético, conocidas como EMP. Estos sistemas funcionan con principios físicos distintos a los de los misiles tradicionales. Su objetivo es neutralizar la amenaza de los drones.
Por su parte, Ucrania busca fortalecer su posición en una eventual negociación. Para lograrlo, Kiev intensifica los ataques con drones y amplía su producción.
Moscú responde en otro frente. De acuerdo con el experto, Rusia interrumpe los suministros extranjeros de municiones y armas que llegan a Ucrania. También desmantela centros logísticos e instalaciones de producción ucranianas.
De este modo, la guerra de drones se convierte en una carrera tecnológica entre ambos bandos.
Las fuerzas iraníes atacaron con drones una base del grupo opositor kurdo iraní Komala, ubicada en la región de Balisan, en el Kurdistán iraquí. Teherán acusa a estas organizaciones de terrorismo y de recibir apoyo de Israel.
Las fuerzas armadas de Irán atacaron con drones una base del grupo opositor kurdo iraní Komala en la región de Balisan, al norte de Irak, informó este domingo 25 de octubre la agencia de noticias iraní Mehr. De acuerdo con el reporte, la operación fue realizada por las fuerzas terrestres de los Guardianes de la Revolución durante la noche anterior.
La agencia Mehr describió a Komala como un grupo “terrorista y separatista”. Sin embargo, los Guardianes de la Revolución no reivindicaron de inmediato el ataque, mientras que las autoridades iraníes acusan a las organizaciones militantes kurdas de recibir respaldo de Israel, considerado su principal enemigo regional.
La región autónoma del Kurdistán iraquí alberga campamentos y bases de retaguardia de diversas organizaciones kurdas iraníes opositoras a Teherán. Estos grupos han sido blanco de ataques iraníes desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, a finales de febrero, en un contexto de creciente tensión regional.
Uno de los ataques mortales más recientes contra Komala ocurrió el pasado 17 de julio, cuando nueve de sus integrantes murieron cerca de Suleimaniya, en el noreste de Irak. La nueva operación refuerza las tensiones entre Irán y los grupos opositores asentados en territorio iraquí, donde las acciones militares iraníes generan preocupación por la seguridad regional.
Moscú asegura que alcanzó empresas de defensa, centros logísticos y un carguero en Kiev y Nikoláyev durante una oleada combinada de ataques.
Las Fuerzas Armadas de Rusialanzaron una nueva ofensiva con drones y misiles superficie-superficie contra objetivos militares ucranianos. Así lo comunicó el Ministerio de Defensa ruso.
Según Moscú, los golpes cayeron sobre empresas de defensa, centros logísticos y puntos clave del puerto y del ferrocarril. Además, alcanzaron barcos que, a su juicio, trabajaban para el Ejército de Ucrania.
En Kiev, el Ministerio ruso señaló dos objetivos. El primero fue un taller de la empresa Pulp Mill Print, donde, según Moscú, Ucrania producía misiles y drones de largo alcance. El segundo fue el depósito de locomotoras Darnitsa, que repara y mantiene los trenes con los que, afirma Rusia, Ucrania mueve cargamentos militares.
Por otra parte, la región de Nikoláyev también recibió el impacto de los ataques. Rusia dice que destruyó un centro logístico de la empresa Nova Poshta en Ternovka, donde, asegura, se guardaba material de doble uso para las tropas ucranianas. En Meshkovo-Pogorélovo, además, golpeó un depósito de drones.
Finalmente, la ofensiva llegó al agua. Moscú afirma que alcanzó un carguero en el estuario del Bug, que llevaba cargamento militar y de doble uso hacia el puerto de Nikoláyev.
Fuente: Coordinación General de Comunicación Social del Estado de Puebla. Este contenido no fue elaborado por la redacción de Los Reporteros MX.
Las dos aeronaves no tripuladas se integrarán a la videovigilancia de la autopista 150, ayudarán a detectar tomas clandestinas y a localizar personas.
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, afirmó que el estado fortalece su estrategia de seguridad con ciencia, innovación y tecnología para proteger a las familias y mejorar la respuesta de las corporaciones, siempre con respeto a los derechos humanos y apego a la ley. Subrayó que las acciones de prevención se orientan con el análisis diario de mapas de calor y la atención a zonas prioritarias. “Frente a la delincuencia no hay medias tintas. La omisión es complicidad”, expresó.
El secretario de Seguridad Pública, vicealmirante Francisco Sánchez González, informó que los dos drones se sumarán a la segunda fase del proyecto de videovigilancia en la autopista 150, que ya cuenta con 106 cámaras en el tramo de Puebla a Esperanza. Los equipos tienen una autonomía de hasta 13 horas, un alcance visual de 180 kilómetros, una carga útil de 15 kilogramos y despegue y aterrizaje vertical, por lo que no necesitan pista.
Las aeronaves cuentan con cámaras para operar de noche, sensores térmicos para localizar personas, paracaídas y mecanismos de protección ante posibles interferencias de otros drones. Sus imágenes llegarán en tiempo real al C5i, desde donde se coordinarán las intervenciones con corporaciones de los tres órdenes de gobierno y con las fiscalías estatales y la Fiscalía General de la República. Serán útiles, sobre todo, para identificar tomas clandestinas de hidrocarburos y ampliar la vigilancia en la zona metropolitana.
El teniente Gabino Viche Ríos, supervisor operativo de la sala 911, explicó que los drones pueden volar hasta 4 mil 500 metros sobre el nivel medio del mar y alcanzar los 120 kilómetros por hora. Señaló que permitirán monitorear carreteras, comunidades y zonas de difícil acceso, agilizar la atención de emergencias y dar información clave a las policías.
En redes sociales circula un clip de 28 segundos donde varios hombres con uniforme militar gritan su lealtad a la Chapiza y al Cártel Jalisco desde un bosque.
Varios hombres con uniforme militar posan en una zona boscosa y presumen su origen mexicano en un video que corre por redes sociales. Presuntamente combaten en la guerra entre Ucrania y Rusia. El clip dura apenas 28 segundos.
La escena arranca con la voz de quien graba: “Saliendo de la misión a la verg*”. Después enfoca a uno de los hombres, que responde: “Pura Chapiza y puro Cártel Jalisco, cuatro letras a la verg*”. El camarógrafo remata: “Así nomás a la verg*”.
Al final, el mismo hombre mira a la cámara y lanza un saludo: “Viva México, viva Colombia, viva Panamá”. En las imágenes aparecen al menos nueve hombres. El video no permite confirmar por sí solo quiénes son ni dónde lo grabaron.
El material llega en un momento delicado. En septiembre, The Washington Post publicó una investigación sobre el tema. Según el diario, los cárteles mexicanos usan cada vez más drones para vigilar, contrabandear y atacar. Además, buscan aprovechar la experiencia de los combatientes latinoamericanos que pasaron por el frente.
Cinco funcionarios de Estados Unidos y uno de México hablaron con el diario bajo anonimato. Describieron una evaluación interna del gobierno estadounidense. Su mayor temor es que los veteranos de Ucrania regresen a Latinoamérica con conocimientos de pilotaje de drones, explosivos y radiofrecuencias. También aprenden tácticas para burlar los sistemas antidrones.
Los funcionarios explicaron cómo reclutan los cárteles. Usan dinero y amenazas para convencer, sobre todo, a colombianos que volvieron de Ucrania. Uno de ellos afirmó que los grupos incluso mandan a sus propios afiliados a la guerra con contratos de cerca de un año. En algunos casos, amenazan a los familiares para asegurar el regreso.
Por su parte, el Departamento de Estado dijo al Post que trabaja con autoridades de Estados Unidos y Ucrania. Su meta es frenar el traspaso de esos conocimientos y usar las lecciones ucranianas contra los drones criminales. Kiev, en cambio, le resta importancia al asunto. Taras Palianytsia, funcionario de la oficina de reclutamiento extranjero del Ministerio de Defensa, aseguró que los voluntarios internacionales pasan revisiones de antecedentes.
Los drones criminales también crecen en tamaño. Un documento de inteligencia mexicano, que el diario revisó, describe aeronaves de seis a ocho hélices. Vuelan durante horas y cargan más de 68 kilos. Además, un funcionario mexicano reveló que un cártel envió personal a China para comprar drones que aceptan fusiles. Ese grupo aprende a operarlos y espera una oportunidad para usarlos. Los cárteles también estudian radiofrecuencias alternas para evadir los inhibidores de señal de las autoridades.
En México, el fenómeno ya dejó huella. Grupos criminales usan drones para vigilar a las fuerzas de seguridad, detectar rutas y lanzar explosivos. En julio, el Post documentó en Guerrero ataques con drones contra comunidades rurales. El diario los atribuyó a La Nueva Familia Michoacana.
El brigadier general Reza Talaei-Nik aseguró que las fuerzas armadas tienen misiles avanzados, drones y defensas mejoradas listos para responder a cualquier nueva agresión.
Irán lanzó otra advertencia a sus adversarios. El portavoz del Ministerio de Defensa afirmó que el enemigo sufrirá derrotas todavía más graves si decide agredir de nuevo al país.
Según el militar, Teherán ya preparó objetivos para responder a cualquier ataque renovado. Explicó que las fuerzas armadas cuentan con misiles avanzados y drones. Además, mencionó sistemas mejorados de defensa aérea, terrestre y naval.
El mensaje sigue la línea de sus declaraciones anteriores. En mayo, el mismo portavoz dijo que cualquier nueva amenaza recibiría una respuesta inmediata y contundente. Entonces también aseguró que Estados Unidos e Israel deben aceptar lo que Irán considera sus derechos, ya sea en la mesa de negociación o en el campo de batalla.
A finales de agosto, Talaei-Nik fue más allá. Afirmó que Irán desarrolló nuevas armas y capacidades técnicas para una posible guerra futura. Según él, esas “sorpresas” se verían en el campo de combate.
Por eso, sus palabras de ahora funcionan como un recordatorio para Washington y Tel Aviv. El gobierno iraní quiere mostrar que no baja la guardia y que se prepara para el peor escenario.
Mientras tanto, las advertencias cruzadas mantienen la tensión en Oriente Medio. Detrás de cada declaración militar, millones de personas de la región viven con la incertidumbre de que estalle otro conflicto.
Dos ataques con drones en menos de 24 horas dañaron el puente Pivdeni y dejaron tres cruces sobre el Dniéper cerrados, total o parcialmente.
Kiev amaneció este viernes con un nuevo golpe en una de sus venas principales. Un dron ruso impactó el puente Pivdeni, en el sur de la capital, por segunda vez en menos de un día.
El alcalde, Vitali Klichkó, detalló el daño. El dron golpeó los soportes del puente, la calzada y la barrera que protege la vía del metro. Las autoridades cerraron el paso a coches y trenes.
El susto había empezado el jueves. Dos drones cayeron cerca de la base del puente y obligaron a frenar el tráfico. Los técnicos revisaron los cimientos y reabrieron la vía a los vehículos horas después. Ese día, el metro siguió parado mientras los expertos evaluaban las vías.
La noche trajo más pérdidas. Otros dos puentes sobre el Dniéper quedaron cerrados, total o parcialmente, y las autoridades aún no explican qué daños sufrieron. Además, los bombardeos mataron al menos a una persona en el distrito de Dárnitsia y dañaron un edificio residencial de 25 plantas.
Los ataques no llegan por sorpresa. El miércoles, Rusia lanzó su mayor ofensiva desde el invierno pasado contra la red energética de Ucrania. Ahora también sube el ritmo contra otras infraestructuras civiles, sobre todo en Kiev y sus alrededores.
Una novedad inquieta a los ucranianos. Serguí Beskrestnov, asesor presidencial en drones, aseguró que los rusos estrenaron esta semana un dron con motor a reacción. Su ojiva busca destruir torres de alta tensión y estructuras de acero de puentes.
El Dniéper parte la capital en dos, y los puentes unen la vida diaria de ambas orillas. Quien vive de un lado y trabaja del otro sabe lo que cuesta cada cierre: más horas en la calle y más nervios. Tras más de cuatro años de guerra, Kiev vuelve a aprender a moverse bajo la amenaza.
El ministro de Economía, Oleksandr Kravchenko, explicó a The Guardian que los ataques rusos frenan buena parte de la economía. Solo este año, el daño ya suma 10 mil millones de dólares.
Cuando suenan las sirenas en Ucrania, los trabajadores dejan su puesto y corren a los refugios. Cada hora que los negocios se detienen le cuesta al país unos 45 millones de dólares.
Las alarmas pueden sonar hasta 10 horas al día. Kravchenko lo resumió con una imagen sencilla: cuando la gente está en un búnker, el negocio se detiene.
Además, Rusia apunta cada vez más a lo que sostiene la economía. Ataca fábricas, almacenes, centros logísticos y centros de datos. El ministro lo describe como un plan para destruir casi toda la economía del país.
Los drones a reacción agravan el problema. Kravchenko admitió que Kiev no previó la rapidez con que Rusia los desarrollaría y los usaría contra casi cualquier objetivo. El 28 de septiembre, uno de esos drones golpeó el edificio de la Academia Nacional de Ciencias, en el centro de Kiev, y mató a dos personas que seguían trabajando dentro.
Por eso el Gobierno cambió las reglas. Creó un sistema de alertas de dos niveles para que los negocios sigan abiertos durante las alarmas largas. El nivel rojo avisa de una amenaza de misiles y obliga a los empleados a refugiarse. El amarillo avisa de drones, y más de la mitad de las empresas sigue operando durante esa alerta.
Aun así, el margen de Kiev es estrecho. Rusia también bloqueó de hecho los puertos del mar Negro, por donde sale la mayor parte de las exportaciones ucranianas. Mientras tanto, el presidente Volodímir Zelenski calcula un hueco presupuestario de unos 27 mil millones de dólares hasta fin de año.
Estonia atribuyó a los servicios de inteligencia rusos el incendio registrado en Milrem Robotics, empresa que fabrica drones militares terrestres para Ucrania. Las autoridades estonias lo consideran un acto de sabotaje, mientras Rusia rechaza las acusaciones y las califica de infundadas.
El primer ministro de Estonia, Kristen Michal, afirmó que el incendio ocurrido el 15 de agosto en instalaciones de Milrem Robotics, en Tallin, fue un acto de sabotaje presuntamente ordenado por los servicios especiales rusos. Según el gobierno estonio, el incidente forma parte de una campaña más amplia destinada a intimidar a los países europeos y reducir su respaldo a Ucrania.
El incendio se registró en un edificio utilizado por la empresa de defensa en el distrito de Lasnamäe. No hubo personas en peligro, de acuerdo con las autoridades, mientras que la investigación derivó en la detención de tres ciudadanos lituanos en Letonia. Durante los registros fueron incautados dispositivos de almacenamiento y objetos que podrían haber sido utilizados para provocar el incendio.
Los sospechosos fueron extraditados a Estonia entre el 17 y el 18 de septiembre. El director general del Servicio de Seguridad Interna estonio, Margo Palloson, advirtió que continúa la amenaza de intentos de sabotaje vinculados con Rusia, especialmente contra empresas de defensa y organizaciones que apoyan a Ucrania.
El gobierno estonio aseguró que no se dejará intimidar y anunció que continuará reforzando la presión sobre Rusia y su apoyo a Ucrania. Moscú, sin embargo, negó cualquier responsabilidad: el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó las acusaciones de “infundadas, gratuitas y completamente irreales”, por lo que la atribución rusa del incendio permanece como una conclusión de las autoridades estonias y no como un hecho reconocido por ambas partes.
Los ataques rusos golpearon fábricas de drones y centros logísticos militares en Kiev y Odesa. La ofensiva busca frenar la producción bélica de Ucrania.
Rusia desató una nueva oleada de ataques contra objetivos energéticos y militares en Ucrania. Los bombardeos alcanzaron instalaciones clave en Kiev y en la región de Odesa. El ejército ruso apuntó directamente a la cadena de producción de drones ucranianos.
En Kiev, las fuerzas rusas destruyeron un almacén que guardaba materiales para fabricar vehículos aéreos no tripulados. Además, dañaron las instalaciones de la empresa Tucans, dedicada a producir componentes para estos drones. Ambos golpes buscan frenar la capacidad ucraniana de fabricar sus propias armas.
La región de Odesa también sufrió ataques importantes. Los misiles rusos impactaron tres centros logísticos que almacenaban carga militar y de uso dual. Estos centros distribuían suministros esenciales para el ejército ucraniano. Asimismo, un almacén de componentes para drones quedó destruido en la zona.
Con esta ofensiva, Rusia refuerza su estrategia de debilitar la infraestructura militar ucraniana. Los ataques se concentran en golpear la producción y distribución de armamento. Por lo tanto, el conflicto sigue escalando en intensidad sobre el terreno.