Los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, rechazaron el regreso de un orden mundial basado en la fuerza y condenaron las políticas beligerantes de “ciertos países”, en una clara alusión a EUA, durante la visita oficial del mandatario ruso a Pekín.
En una declaración conjunta, ambos líderes defendieron la necesidad de fortalecer un mundo multipolar y reiteraron su respaldo a la soberanía de los países, especialmente en América Latina. Además, manifestaron su oposición a las sanciones unilaterales, los bloqueos económicos y las medidas que consideran actos de injerencia contra otras naciones.
Putin y Xi también advirtieron que las tensiones impulsadas por Occidente han agravado conflictos internacionales como la guerra en Ucrania y la crisis en Medio Oriente. En ese contexto, señalaron que los ataques de EUA e Israel contra Irán representan una violación al derecho internacional y alertaron sobre el riesgo de una mayor desestabilización global.
Los mandatarios insistieron en que la Organización de Naciones Unidas debe mantener un papel central en la resolución de conflictos y reiteraron su llamado a privilegiar el diálogo y las negociaciones sobre el uso de la fuerza. Asimismo, expresaron preocupación por la expansión militar de la OTAN en Asia-Pacífico y por la creciente militarización impulsada por Washington y sus aliados.


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