Las fuerzas rusas atacaron de madrugada cuatro zonas residenciales de la capital ucraniana, dejando al menos tres personas heridas y obligando a la población a refugiarse bajo tierra.
El amanecer trajo terror a las calles de Kiev. Las alarmas antiaéreas despertaron a toda Ucrania y, pocos minutos después, una serie de fuertes explosiones sacudió las estructuras de la capital. El gobierno local confirmó que el ejército ruso lanzó un ataque masivo con misiles balísticos contra el corazón del país.
Los proyectiles impactaron directamente en al menos cuatro puntos de la ciudad. Varios edificios de departamentos sufrieron daños graves por los impactos. Por desdicha, los estallidos hirieron a tres personas. Los paramédicos trasladaron a una de las víctimas al hospital, mientras que atendieron a las otras dos en el mismo lugar de los hechos.
Ante el peligro inminente, decenas de familias corrieron hacia las estaciones del Metro subterráneo para proteger sus vidas. Las paredes de los refugios vibraban con cada detonación. Esta ofensiva ocurre justo después de que el presidente Volodymir Zelenski advirtiera sobre un ataque ruso de gran envergadura. Las autoridades temen que Moscú esté utilizando sus nuevos misiles hipersónicos de alcance medio en esta operación.


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