Marjorie Taylor Greene, una de las figuras más visibles del movimiento MAGA, admitió que los altos costos de la atención médica en Estados Unidos la llevaron a buscar una terapia en Puerto Vallarta.
La excongresista estadounidense Marjorie Taylor Greene, una de las principales aliadas del presidente Donald Trump y referente del movimiento Make America Great Again (MAGA), sorprendió al revelar que viajó a México para recibir un tratamiento médico que, según afirmó, no habría podido costear en Estados Unidos debido a los elevados precios del sistema de salud de su país.
A través de sus redes sociales, Greene explicó que acudió a una clínica especializada en Puerto Vallarta, Jalisco, para someterse a una terapia con células madre. La exlegisladora aseguró que no cuenta con seguro médico y denunció que los costos de la atención sanitaria en Estados Unidos se han vuelto prohibitivos para millones de personas. “Los costos de la atención médica están por las nubes”, expresó al justificar su decisión de recurrir al llamado turismo médico en México.
La declaración llamó la atención porque Greene ha sido una de las voces más duras contra México desde la política estadounidense. Durante su paso por el Congreso, impulsó discursos que calificaban a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas e incluso llegó a compararlos con grupos extremistas internacionales. Sin embargo, pese a esos señalamientos, eligió territorio mexicano para recibir atención médica especializada.

Otro aspecto que generó debate fue que la excongresista viajó a Jalisco, entidad que mantiene alertas de viaje emitidas por autoridades estadounidenses. A pesar de ello, Greene no reportó incidentes, riesgos ni problemas de seguridad durante su estancia en Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos del país.
La exlegisladora también aprovechó para criticar el sistema sanitario estadounidense. Según sus cálculos, una familia de cuatro integrantes puede destinar hasta 27 mil dólares anuales en seguros médicos, además de miles de dólares adicionales en deducibles y gastos complementarios. “El seguro médico es absurdamente caro”, sostuvo.
El caso ha reavivado el debate sobre las contradicciones de algunos sectores políticos en Estados Unidos, cuyos representantes suelen cuestionar a México desde la tribuna pública, pero terminan recurriendo al país cuando buscan servicios médicos más accesibles y de calidad. La experiencia de Greene también vuelve a poner sobre la mesa el crecimiento del turismo médico mexicano, una industria que continúa atrayendo a miles de pacientes estadounidenses cada año.

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