En las postrimerías de los años 60, cuando los estudiantes mexicanos dábamos la lucha en favor de la democratización del país y buscábamos afanosamente la unidad del proletariado, más de una vez nos encontramos codo a codo con movilizaciones obreras y campesinas, mismas que fueron brutalmente reprimidas por el Estado Mexicano.
Colonos, obreros en su mayoría, estudiantes, trabajadores del sector de los servicios, tanto públicos como privados, también cobraban conciencia y se agrupaban en sindicatos independientes, con los que los estudiantes-trabajadores nos identificábamos plenamente y planteamos una lucha unidos. Los asesinatos y la persecución perpetrados por las fuerzas represivas del Estado, lograron disgregarnos, pero siempre volvimos a la lucha sin claudicar.
La 4ta Transformación nace de aquellos movimientos, pero ahora termina por traicionarlos. Sin opciones electorales viables y confiables, la lucha vuelve a darse en las calles por la construcción de una organización política de verdadera izquierda que no propicie ni proponga la violencia, sabedores de que las fuerzas represivas del Estado pueden actuar sin corazón ni alma, que policías y soldados se convierten en lumpen proletariado por un puñado de monedas.
Aquí reproduzco con autorización de su autor, Lic. Joaquín Ortega Esquivel una fracción del texto que él hizo público en sus redes sociales y que por razón de espacio ocupará más de una de estas columnas, con el respeto, admiración y afecto que le profeso. He decidido no mutilar ni una coma del texto.
Es preciso mencionar que las organizaciones a las que Joaquín asesoró y apoyó con verdadero amor revolucionario, siempre sumaron a la lucha proletaria de aquellos años y nunca comulgaron con la del FAT de Alcalde Justiniani, que nunca fue realmente de izquierda y así formó a su prole y a sus compinches, algunos hoy en las más altas esferas del poder simulador de la 4ª.
Primera fracción del texto publicado por Joaquín Ortega Esquivel, de una lucha que vivió y conoció en carne propia y que tituló como aparece.
LA SILENCIADA HISTORIA DEL MOVIMIENTO MAGISTERIAL-POPULAR QUE INICIÓ LA CNTE
1979 fue el año de la insurgencia magisterial. Cientos de miles de profesores indignados ante los salarios miserables que se percibían y por el burdo control gangsteril que ejercía el SNTE, decidimos sacudirnos de los parásitos que nos chupaban la sangre y nos usaban como acarreados del sistema, para ejercer la democracia directa de las asambleas con su capacidad de deliberación, decisión, acción, vigilancia y control de los dirigentes por parte de las bases, a través del poder colectivo e iniciar una lucha prolongada por mejorar las condiciones laborales al lado de todo el pueblo trabajador.
De acuerdo con el Concejo Central de Lucha de los Trabajadores de la Educación del Valle de México (periódico Claridad, diciembre de 2016), la lucha magisterial de abril a mayo de 1979 incorporó a más de 500 mil maestros a la huelga general, de los cuales más de 300 mil participaron en diversas acciones de masas. Se sumaron, también más de 10 millones de padres de familia, estudiantes, obreros y campesinos. Estas acciones del pueblo, permitieron que el magisterio rompiera por primera vez el topea salariales de 10% impuesto por el gobierno, además de que logró consolidar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación como alternativa organizativa de los maestros durante la Asamblea nacional de trabajadores de la educación que tuvo lugar aquel mes de diciembre de 1979.
Las gigantescas movilizaciones de final de los años setentas costaron más de 500 maestros asesinados solamente en los primeros años de lucha, pero aprendimos a combatir bajo la línea de organizarnos y unirnos para actuar junto con la clase obrera y el pueblo, bajo la premisa que son los proletarios los creadores de toda la riqueza social. Así culminamos con algunos de los procesos históricos más importantes marchando al lado de Movimiento Democrático Popular de Oaxaca de los años ochenta y con las grandes movilizaciones por la independencia sindical que encabezó Unidad Obrera Independiente (UOI). Sobresale por la enorme simpatía que despertó en millones de mexicanos que salieron de sus casas a manifestar su solidaridad de mil maneras, aquella caravana que en 1980 avanzó
Desde Oaxaca hasta la ciudad de México para exigir el reconocimiento de su organización sindical democrática
La lucha heroica que iniciamos los maestros hace casi cuarenta años no fue para sustituir a unos ladrones charlatanes por otros en las cúpulas sindicales, sino para ejercer la democracia verdadera y construir la unidad magisterial obrera y popular para mejorar nuestras condiciones de vida inmediatas, pero también para luchar al lado del pueblo por la liberación de todos los explotados en el contexto de la lucha internacional que está imponiendo el gran capital contra los pueblos del mundo para concentrar los capitales en escala internacional.
Así fue como el Primero de Mayo de 1980, cerca de un millón de maestros y obreros independientes, ocupamos toda la vieja calza México Tacuba, acompañados por nuestras familias y por estudiantes, rechazando la Ley Federal del Trabajo que impuso la tutela del Estado sobre las organizaciones sindicales mediante “registros” y la calificación de los procedimientos de las huelgas que entonces realizábamos los trabajadores. Allí planteó Unidad Obrera independiente el derecho de los obreros a rescatar su dignidad manejando sus organismos sindicales mediante el poder de las Asambleas democráticas, deliberativas y decisorias.
Hasta aquí el texto de esta columna. La lucha sigue y sigue.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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