Las declaraciones de Markwayne Mullin encendieron las críticas al revelar que festejó la salida de la selección iraní, en medio de las tensiones geopolíticas entre Washington y Teherán.
La eliminación de Irán del Mundial 2026 no solo tuvo repercusiones deportivas. El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, generó una fuerte controversia al reconocer públicamente que celebró la salida de la selección iraní del torneo, un comentario que ha sido interpretado como una muestra de la creciente confrontación política entre ambos países.
De acuerdo con reportes difundidos en Washington, Mullin afirmó que sintió alivio cuando la selección iraní quedó fuera de la Copa del Mundo y aseguró que incluso realizó un pequeño festejo. El legislador sostuvo que ninguna otra delegación había requerido tanta atención por parte de las autoridades estadounidenses y afirmó que parte de las personas vinculadas al representativo iraní mantenían presuntos nexos con la Guardia Revolucionaria de Irán, una acusación que ha generado cuestionamientos por su carácter político.

La participación de la llamada Team Melli estuvo rodeada de obstáculos desde antes de su debut. Las autoridades estadounidenses retrasaron la emisión de visados para integrantes de la delegación y, además, impidieron que el equipo estableciera su centro de operaciones en territorio estadounidense. Como consecuencia, la selección iraní tuvo que trasladar su base de concentración a México, pese a que sus encuentros de fase de grupos se disputarían en Estados Unidos.
Según diversos reportes, los permisos migratorios llegaron apenas días antes del arranque del torneo y no fueron otorgados a toda la delegación. Además, el equipo únicamente recibió autorización para permanecer en territorio estadounidense durante breves periodos alrededor de cada encuentro, una situación que complicó su preparación y logística durante la competencia.
Las restricciones llevaron a la federación iraní a presentar una queja ante la FIFA, argumentando que fue la selección que recibió el trato más adverso de todo el Mundial 2026. El episodio ocurre en un contexto de alta tensión internacional derivada del conflicto que enfrenta a Irán con la coalición encabezada por Estados Unidos e Israel. Las declaraciones de Mullin reavivaron el debate sobre la politización del deporte y el uso de competencias internacionales como escenario de disputas geopolíticas que trascienden las canchas.

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