La fotógrafa documentó durante cuatro décadas hechos históricos como Watergate, la presidencia de Reagan y el asesinato de Martin Luther King Jr.
Margaret Thomas, figura del fotoperiodismo estadounidense y la primera fotógrafa contratada de tiempo completo por The Washington Post, falleció el pasado 6 de junio a los 84 años en su casa de Hume, Virginia. Durante cuatro décadas documentó algunos de los acontecimientos políticos, sociales e internacionales más relevantes de Estados Unidos, consolidándose como una referente del periodismo visual en una profesión dominada por hombres.
Thomas ingresó al diario en 1966, con apenas 24 años, en un periodo de transformación impulsado tras la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1964. Pese a enfrentar resistencia de colegas que se opusieron a su contratación, logró abrirse paso gracias a la calidad de su trabajo. Su cobertura incluyó los disturbios tras el asesinato de Martin Luther King Jr., las audiencias del caso Watergate, campañas presidenciales, cumbres internacionales, la Casa Blanca y conflictos armados en Bosnia y Haití, además de retratos de figuras como Ronald Reagan, Bill Clinton, Billy Graham, la Madre Teresa y la princesa Diana.
Especializada en fotografía documental y de actualidad, Thomas destacó por su capacidad para retratar tanto el poder político como la vida cotidiana con un enfoque humano. Su trabajo fue reconocido con múltiples premios. Tras retirarse de The Washington Post en 2006, obtuvo un doctorado en la Universidad de Texas con una investigación sobre la historia de las mujeres en el fotoperiodismo, y su archivo quedó resguardado en el Centro Dolph Briscoe para la Historia Americana.
A lo largo de su carrera también enfrentó las secuelas físicas de décadas cargando equipo fotográfico en coberturas de alto riesgo, pero nunca se apartó de la fotografía. Ya jubilada continuó documentando la vida rural y eventos ecuestres en Virginia. Su legado permanece como un referente para generaciones de fotoperiodistas y para las mujeres que se abren camino en las redacciones.
“Para mí, el fotoperiodismo no es un trabajo. Es un don y una vocación especial”, llegó a decir Margaret, una cita que rescata The Washington Post en su especial sobre su fotógrafa.

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