Etiqueta: Periodismo

  • Ariadna Montiel respalda a Manuel Pedrero y rechaza acusaciones de “línea”

    Ariadna Montiel respalda a Manuel Pedrero y rechaza acusaciones de “línea”

    La dirigente de Morena defendió la relación que mantiene con el comunicador y cuestionó que la oposición interprete el intercambio de información desde la lógica del “chayote”.

    Ariadna Montiel defendió al periodista Manuel Pedrero ante los señalamientos de que le habría dado “línea” para publicar información contra Alejandro Moreno Cárdenas. La dirigente de Morena explicó que mantiene una buena relación con el periodista y destacó que, a diferencia de los medios tradicionales de derecha, Pedrero siempre ha hecho pública su posición política.

    “Escribo a Manuel, con quien tengo una excelente relación”, señaló Montiel durante una entrevista en Sin Censura, quien agregó que el comunicador “siempre ha dicho cuál es su posición política”. Consideró que esta transparencia es una postura “muy honesta” y sostuvo que las críticas en su contra son ataques sin fundamento de la oposición.

    La dirigente morenista también cuestionó la interpretación que algunos sectores hicieron de la conversación entre ambos durante la sesión del INE. “Si la oposición piensa que la relación con el medio necesariamente tiene que ser a través del chayote, pues es la historia que ellos viven y es lo que les escriben, es su propia experiencia, no la nuestra”, afirmó.

    El intercambio ocurrió después de que Montiel compartiera con Pedrero una fotografía de Alejandro Moreno con un termo con la leyenda “Vota PRI”, un claro acto anticipado de campaña. El periodista, después de evaluar la información y validar su importancia noticiosa, publicó la imagen y explicó que recibir información de políticos no implica subordinación ni que exista una “línea” editorial.

    En ese sentido, el comunicador ha defendido que los periodistas deben contar con fuentes y ha señalado que recibe información de políticos de distintos partidos, ciudadanos y usuarios de redes sociales. También ha reivindicado públicamente su identificación con la izquierda, el obradorismo y la Cuarta Transformación, sin ocultar sus posiciones políticas.

  • Gobierno vs. algunos medios: la otra guerra por México

    Gobierno vs. algunos medios: la otra guerra por México

    Recientemente hemos visto y escuchado a periodistas de medios verdaderamente importantes lanzar críticas prácticamente todos los días contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, contra integrantes de su equipo político, contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, contra sus hijos y contra personajes identificados con el movimiento que hoy gobierna México. Y entonces surge una pregunta que me parece legítima: ¿por qué tanta insistencia?, ¿estamos viendo simplemente el ejercicio normal y necesario de un periodismo crítico frente al poder o, en algunos casos, estamos observando una confrontación política disfrazada de ejercicio periodístico?

    Aclaro algo desde ahora: no quiero periodistas paleros del gobierno. Nunca. El periodismo debe investigar, cuestionar, denunciar y señalar al poder; esa es precisamente una de sus funciones fundamentales dentro de una democracia. Pero una cosa es fiscalizar al gobierno y otra muy distinta convertir cada error, cada rumor, cada declaración y cada sospecha en una bomba política, mientras los resultados positivos reciben apenas unos segundos de cobertura. Y es ahí donde empieza mi preocupación, porque pareciera que en algunos espacios informativos ya no existe únicamente una línea editorial, sino una posición política perfectamente identificable.

    El problema tampoco es exclusivo de quienes critican al gobierno. También existen comunicadores, medios y creadores de contenido cuya simpatía por Morena y la llamada Cuarta Transformación resulta evidente. Precisamente por eso debemos exigir lo mismo para todos: ni periodismo subordinado al gobierno ni periodismo subordinado a la oposición. Periodismo.

    México vive hoy una verdadera batalla por el control de la narrativa pública y esa batalla importa mucho porque durante décadas se habló de la prensa como el “cuarto poder”. Hoy ese poder continúa existiendo, pero ya no está solo. Frente a él apareció otro monstruo comunicativo: las redes sociales. Facebook, TikTok, YouTube, Instagram y otras plataformas cambiaron completamente la manera en que millones de mexicanos reciben información. El Reuters Institute documentó en su Digital News Report 2026 que el 66 por ciento de los mexicanos consume noticias semanalmente mediante redes sociales, mientras que el alcance semanal de la televisión para informarse cayó al 34 por ciento. Hay otro dato todavía más revelador: solamente el 31 por ciento dice confiar en las noticias en general.

    Algo está pasando. La gente sigue consumiendo información, pero cada vez confía menos en quienes tradicionalmente se la proporcionaban, y eso representa un cambio político monumental. Antes, unos cuantos noticieros, periódicos y conductores tenían una capacidad enorme para decidir qué asunto dominaría la conversación nacional al día siguiente. Hoy cualquier ciudadano trae prácticamente una televisora en el bolsillo: puede grabar, transmitir, comparar, buscar otra versión o regresar diez años y encontrar un video donde un político decía exactamente lo contrario de lo que sostiene actualmente.

    Eso tampoco significa que las redes sociales hayan acabado con la manipulación. Simplemente la democratizaron. Hoy ya no solamente un gran medio puede construir una narrativa; también puede hacerlo un influencer, un político, un empresario, un partido, un creador de contenido o cualquier persona capaz de lograr que un video se vuelva viral. La tecnología no terminó con la mentira, la hizo más rápida, pero también hizo mucho más difícil monopolizar la verdad.

    Y ahí está una de las grandes diferencias entre el México actual y aquel México que conocimos hace algunas décadas. Recuerdo perfectamente la llegada de Vicente Fox. Nos vendieron “el cambio”. Fox se presentaba como un hombre diferente a los políticos tradicionales: las botas, la hebilla, el rancho, el lenguaje coloquial y la imagen de un hombre aparentemente alejado de los protocolos del viejo sistema. Millones de mexicanos de buena fe creyeron en aquello. Yo no. Nunca simpaticé particularmente con su proyecto político, aunque respeto a quienes sí lo hicieron.

    Lo cuento también desde mi propia historia. Nosotros veníamos de una formación esencialmente priista, no necesariamente por una cuestión doctrinaria, sino por la cercanía que durante muchos años tuvimos con funcionarios y personajes políticos del estado y de distintos municipios. Después llegaron los cambios, el PRI comenzó a hacerse pequeño, muchos amigos terminaron en el PAN y hoy muchos de ellos están en Morena. Así es la política mexicana. Algún día les contaré esas historias porque precisamente fue durante aquellos años, por ahí de los noventa y siendo yo todavía muy joven, cuando empecé a interesarme verdaderamente por la política.

    Pero volvamos al presente. Hoy vemos cosas que hace veinte o treinta años habrían parecido imposibles: Vicente Fox coincidiendo políticamente con el PRI y con personajes como Alejandro Moreno frente a un adversario común llamado Morena. La política mexicana tiene esas ironías. El hombre que llegó a Los Pinos representando la derrota histórica del PRI aparece décadas después compartiendo causas políticas con ese mismo partido. Hasta dónde hemos llegado en la política mexicana que aquello que antes parecía un chiste hoy aparece frente a nosotros como una fotografía perfectamente posible.

    Y no es solamente una anécdota. La oposición enfrenta una realidad electoral complicada y necesita encontrar discursos, personajes y estrategias capaces de disputar la conversación pública. Por eso considero que la verdadera elección de 2027 ya comenzó, y una parte fundamental de esa elección no se está disputando todavía en las urnas, sino en las pantallas, en los teléfonos, en las mañaneras, en los noticieros, en las columnas, en TikTok, Facebook, YouTube y X.

    Cada escándalo cuenta, cada error cuenta, cada fotografía cuenta, cada viaje cuenta, cada propiedad cuenta, cada declaración cuenta y también cada silencio cuenta. Por supuesto que resulta legítimo investigar el huachicol, la corrupción, la inseguridad, los contratos públicos, los posibles conflictos de interés y cualquier señalamiento contra funcionarios o familiares de políticos. Eso no solamente es válido, es indispensable. Pero el mismo rigor debería existir para contar lo que sí funciona.

    Cuando se inaugura un hospital, una carretera, un puente o una obra importante, cuando existe un resultado verificable en salud, infraestructura, empleo o seguridad, también es noticia. No porque deba hacerse propaganda al gobierno, sino porque informar significa presentar la realidad completa. Si un noticiero dedica diez minutos a un escándalo y apenas unos segundos a una obra pública importante está ejerciendo, por supuesto, su libertad editorial, pero también está construyendo una jerarquía informativa y las audiencias tienen derecho a preguntarse por qué.

    Del otro lado, el gobierno tampoco puede caer en la tentación de considerar enemigo a todo periodista que publique algo incómodo. Una democracia necesita prensa crítica y México, además, continúa enfrentando una realidad particularmente grave respecto a la seguridad de quienes ejercen el periodismo. Eso obliga a defender la libertad de expresión incluso cuando lo publicado nos moleste, porque una cosa es cuestionar la línea editorial de un medio y otra completamente distinta intimidar al periodista.

    Y aquí llegamos a la parte política. Presidenta Claudia Sheinbaum: creo que a su gobierno le hace falta fortalecer todavía más la operación política. No estoy hablando de comunicación social, estoy hablando de política. De aquella política que permite sentarse con adversarios, negociar sin rendirse, construir acuerdos, apagar incendios, abrir canales de comunicación y hacer respetar las instituciones aun frente a quienes piensan completamente distinto.

    México necesita en la Secretaría de Gobernación un enorme peso político. Lo digo sin demeritar la capacidad de la actual secretaria ni de quienes desempeñan responsabilidades dentro de su administración, pero considero que el momento exige operadores de muchísimo oficio, personajes capaces de hablar con aliados y adversarios y que conozcan perfectamente las entrañas del sistema político mexicano.

    Y voy a mencionar un nombre que seguramente provocará inmediatamente reacciones: Miguel Ángel Yunes Linares.

    Sí, Yunes.

    Sé perfectamente lo que representa ese apellido en Veracruz, conozco las controversias que lo han acompañado y sé que una propuesta de esta naturaleza recibiría ataques desde distintos frentes. Pero también conozco su trayectoria y una cosa no cancela la otra. Yunes Linares ha sido secretario general de Gobierno de Veracruz, funcionario de la Secretaría de Gobernación, director general de Prevención y Readaptación Social, subsecretario federal, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, director general del ISSSTE y gobernador de Veracruz.

    Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con él, pero difícilmente puede argumentarse que desconoce cómo funciona el poder político mexicano. Conoce al PRI, conoce al PAN, conoce al gobierno federal, conoce al Congreso, conoce Veracruz, conoce los temas de seguridad y conoce personalmente a muchos de quienes hoy participan en la confrontación política contra el gobierno.

    ¿Sería necesariamente la persona indicada? Eso solamente podría decidirlo la presidenta. Yo simplemente lo planteo como una reflexión y una sugerencia política. Quizá ha llegado el momento de recuperar aquellos perfiles capaces de sentarse frente al adversario y decirle que podemos pensar diferente, podemos enfrentarnos electoralmente y podemos cuestionar al gobierno todos los días, pero existen instituciones e investiduras que deben respetarse.

    Criticar a Claudia Sheinbaum es absolutamente legítimo. Cuestionar sus políticas es democracia. Pero el insulto y la descalificación personal no mejoran a la oposición ni fortalecen al país. Cuando personajes como Alejandro Moreno o el propio Vicente Fox elevan el tono hasta convertir la discusión política en espectáculo, terminamos empobreciendo un debate nacional que debería estar concentrado en problemas muchísimo más importantes.

    He visto antes momentos políticamente complicados y regreso inevitablemente a Veracruz. Recuerdo perfectamente cuando Miguel Ángel Yunes Linares dejó las filas del PRI en medio del proceso político que llevaría a Fidel Herrera Beltrán hacia la candidatura al gobierno de Veracruz. Recuerdo incluso una conversación personal con él en el Hotel Fiesta Americana. Me dijo algo que nunca olvidé: “Vienen cosas difíciles para Veracruz”.

    Lo recuerdo bien.

    Pasaron los años y Veracruz efectivamente atravesó tiempos muy difíciles. Particularmente durante el gobierno de Javier Duarte, el estado vivió una profunda crisis de inseguridad, corrupción y violencia, incluyendo una etapa especialmente dolorosa para el periodismo veracruzano. Son heridas que todavía forman parte de nuestra historia reciente y que tampoco debemos olvidar cuando hablamos de la relación entre medios y poder.

    Por eso esta confrontación entre gobierno, oposición y algunos medios debe observarse con muchísimo cuidado. México está políticamente polarizado. La oposición necesita reconstruirse, Morena necesita evitar la soberbia que históricamente termina acompañando a los partidos dominantes, el gobierno necesita aceptar la crítica y los medios necesitan distinguir investigación de militancia. Y nosotros, los ciudadanos, necesitamos aprender a distinguir información de propaganda, venga de donde venga.

    Porque en esta nueva época existe algo quizá todavía más poderoso que el llamado cuarto poder: la capacidad individual de decidir qué creemos.

    Hoy millones de mexicanos tienen acceso inmediato a distintas versiones de una misma historia y, aunque algunos piensen lo contrario, eso cambia completamente las reglas del juego. Nuestros dedos índices quizá ya estén desarrollando musculatura de tanto mover Facebook, TikTok e Instagram de arriba hacia abajo, pero ojalá también estemos desarrollando algo muchísimo más importante: criterio.

    La democracia no consiste en creerle siempre al gobierno, pero tampoco consiste en creerle siempre al periodista que más grita. Consiste en escuchar, comparar, investigar, pensar y después decidir.

    La guerra política rumbo a 2027 ya comenzó y esta vez quizá la batalla más importante no se libre solamente entre Morena, PAN, PRI o Movimiento Ciudadano. Se librará por algo muchísimo más valioso: la credibilidad.

    Y ahí, señoras y señores, absolutamente todos tendrán que demostrar de qué lado están.

    No del gobierno ni de la oposición.

    De México y de la verdad.

  • De la Espriella está silenciando a la prensa crítica en Colombia

    De la Espriella está silenciando a la prensa crítica en Colombia

    A menos de un mes de asumir el poder, el gobierno de Abelardo de la Espriella enfrenta señalamientos por restringir el acceso a información pública, centralizar la comunicación oficial y mantener una relación hostil con periodistas y medios críticos, un patrón que organizaciones de libertad de prensa consideran preocupante.

    A menos de un mes de haber tomado posesión, el gobierno de Abelardo de la Espriella acumula cuestionamientos por lo que organizaciones periodísticas califican como una creciente hostilidad contra la prensa independiente. Reporteros Sin Fronteras (RSF), la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y el Sindicato Colombiano de Periodistas (Síncope) han advertido sobre decisiones judiciales y administrativas que, desde su perspectiva, pueden terminar intimidando, restringiendo o condicionando el trabajo de los medios.

    El antecedente no es menor. La FLIP documentó 109 denuncias por injuria y calumnia presentadas por De la Espriella contra periodistas y medios entre 2008 y 2019, la mayoría archivadas por falta de pruebas. RSF llegó a describirlo como “el tigre del lawfare”, al señalar un patrón de litigios que, según la organización, puede generar presión económica y favorecer la autocensura. Ya como presidente, además, un tribunal de Bogotá le ordenó retractarse públicamente por comentarios de connotación sexual dirigidos contra la periodista Laura Rodríguez, mientras otras comunicadoras, como María Lucía Fernández y Camila Zuluaga, también han sido blanco de sus ataques.

    La tensión alcanzó un punto particularmente delicado después del terremoto del 10 de agosto, que dejó 281 muertos, 3 mil 971 heridos y 348 desaparecidos. El gobierno restringió el acceso a la plataforma de evaluación situacional en tiempo real de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, decisión que Síncope calificó como “el primer acto de censura” de la nueva administración. Cabe recalcar que esta restricción ocurrió precisamente durante una emergencia en la que la ciudadanía necesitaba información pública para conocer la situación de sus comunidades y familiares.

    El cerco también alcanzó a los medios de comunicación. El 31 de agosto, el programa Mañanas Blu 10:30, conducido por Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo, salió abruptamente del aire. Caracol Televisión atribuyó la decisión a problemas de audiencia y dificultades con anunciantes, mientras que La Silla Vacía publicó versiones de fuentes cercanas a la decisión que apuntaron a señales de incomodidad del gobierno con el contenido del espacio. La coincidencia temporal con un encuentro entre De la Espriella y el empresario Alejandro Santo Domingo, propietario del canal, alimentó todavía más las dudas sobre el contexto de la salida.

    A esto se sumó la controversia por las 20 Emisoras de Paz, creadas como parte del Acuerdo Final de Paz. El senador Iván Cepeda anunció una acción de tutela contra el MinTIC e Inravisión por la suspensión de estas estaciones, argumentando que la medida vulneraría los derechos a la información, la libertad de expresión y la paz. Mientras tanto, el 3 de septiembre, la Presidencia oficializó una directiva que obliga a ministros y altos funcionarios a consultar y coordinar con la Secretaría para las Comunicaciones y Prensa antes de conceder entrevistas o emitir declaraciones a medios.

    La medida de comunicación, vigente durante los cuatro años del mandato, supone una concentración inédita de la vocería gubernamental: las declaraciones de los funcionarios quedan sujetas a una instancia central antes de llegar a la prensa. Para sus críticos, esto reduce el acceso directo a las fuentes oficiales y facilita que el gobierno controle qué mensaje sale, quién lo transmite y bajo qué condiciones.

    El contexto regional tampoco es menor. RSF ya había advertido en mayo sobre un incremento de la hostilidad hacia la prensa entre gobiernos latinoamericanos cercanos a Donald Trump, señalando entre otros casos al gobierno de Javier Milei. Colombia ocupa actualmente el puesto 102 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, por lo que las nuevas restricciones generan preocupación sobre un posible deterioro adicional.

    El problema, por tanto, va mucho más allá de las diferencias personales entre De la Espriella y determinados periodistas. Litigios contra comunicadores, restricciones a información pública durante una emergencia, desaparición de espacios críticos y una vocería oficial sometida a control centralizado conforman un conjunto de decisiones que sus críticos consideran incompatible con una prensa verdaderamente libre e independiente. 

    ¿Cuánto espacio quedará para que el periodismo colombiano cuestione al poder sin enfrentar represalias judiciales, económicas o administrativas?

  • Hernán Gómez sobre Riva Palacio y oposición: “fábula política”

    Hernán Gómez sobre Riva Palacio y oposición: “fábula política”

    El periodista señaló que algunos columnistas han convertido sus críticas al gobierno y a Morena en “fábula política”.

    El periodista Hernán Gómez cuestionó el trabajo de columnistas de oposición y aseguró que existe una cobertura marcada por prejuicios y una obsesión por responsabilizar al expresidente Andrés Manuel López Obrador de hechos políticos que no tienen sustento. Eh entrevista con Manuel Pedrero, para #LosReporterosMx, puso como ejemplo los textos publicados sobre el regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa.

    Gómez señaló particularmente a Raimundo Riva Palacio y Salvador García Soto, a quienes acusó de presentar como hechos afirmaciones que, según dijo, no están acompañadas de pruebas. Sobre el caso Rocha Moya, consideró ilógico sostener que López Obrador estuvo detrás de su decisión de regresar al poder, pues la situación fue rechazada rápidamente por distintos sectores de Morena y se resolvió en alrededor de 36 horas.

    El periodista también criticó el uso de fuentes anónimas para respaldar versiones políticas. Reconoció que este recurso forma parte del periodismo de investigación cuando se utiliza junto con documentos y la confirmación de distintos datos, pero advirtió que existe un “uso y abuso” cuando se presenta una sola fuente como sustento de acusaciones graves

    En particular, cuestionó que se atribuya a supuestas fuentes de inteligencia la versión de que López Obrador habría sido “la mano” detrás de Rocha Moya sin aportar detalles sobre quién proporcionó esa información ni cuáles serían las evidencias.

    Al hablar sobre la regulación de los medios, Gómez rechazó que exista necesariamente una intención expresa de censura por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque consideró que hay cierta intolerancia a la crítica. Afirmó que algunos aspectos de los lineamientos, como los códigos de ética, la figura del ombudsman y el derecho de réplica, pueden ser positivos, pero cuestionó que la última instancia reguladora dependa de una estructura vinculada directamente con el gobierno federal.

    Finalmente, Hernán Gómez consideró que el principal problema está en la falta de autonomía constitucional del organismo encargado de resolver estos asuntos. Advirtió que las leyes deben diseñarse pensando en cualquier gobierno futuro y no únicamente en la administración actual, pues otorgar demasiado poder a una autoridad reguladora podría representar un riesgo si posteriormente llega al poder alguien con una postura mucho más restrictiva hacia los medios.

  • Pegasus y exilio: periodistas de El Faro huyen de El Salvador ante amenazas

    Pegasus y exilio: periodistas de El Faro huyen de El Salvador ante amenazas

    En El Salvador, el acoso contra el medio El Faro se intensifica: tras ser víctimas de espionaje con Pegasus, los periodistas Carlos y Óscar Martínez abandonaron el país luego de recibir información sobre un operativo para detenerlos y presuntamente “plantar” cocaína en su equipaje.

    Carlos y Óscar Martínez, periodistas de El Faro, tuvieron que cambiar abruptamente sus planes de regreso a El Salvador después de recibir una advertencia sobre un supuesto operativo policial para detenerlos al llegar al aeropuerto. Según Óscar, una fuente confiable les proporcionó detalles sobre el lugar donde serían arrestados y aseguró que las autoridades pretendían “plantar” cocaína en su equipaje; los periodistas afirman contar con documentación que respaldaría la existencia del operativo.

    La amenaza habría ocurrido después de que El Faro publicara una serie de entrevistas con líderes de la pandilla Barrio 18, conocidas como “Las confesiones de Charli”, en las que se revelaron presuntos acuerdos entre estructuras criminales y el entorno político de Bukele. Tras la publicación, Peter Dumas, director del Organismo de Inteligencia del Estado, lanzó una advertencia en redes sociales: “No tiren piedras a quien tiene bombas”. Posteriormente, los periodistas confirmaron que existían siete órdenes de captura contra los hermanos Martínez y otros cinco colaboradores.

    El caso se suma a un historial de hostigamiento contra periodistas, defensores de derechos humanos y organizaciones críticas del gobierno salvadoreño. En 2023, El Faro denunció que 22 de sus 30 integrantes habían sido espiados con el software Pegasus, mientras que los periodistas aseguran que la Fiscalía preparó expedientes contra decenas de personas vinculadas con sectores críticos del régimen. Ante el deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo, la estructura administrativa del medio se trasladó previamente a Costa Rica.

    Actualmente, al menos 25 periodistas salvadoreños desplazados por amenazas viven en México, mientras otros han buscado refugio en Guatemala y Costa Rica. Siete de ellos tramitan su permanencia ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Para Carlos Dada, director de El Faro, el exilio no representa una capitulación: “Nuestra obligación es seguir contando las costillas al gobierno”, sostuvo, mientras el medio enfrenta el desafío de continuar investigando al poder salvadoreño desde fuera del país.

  • Entre apodos, rumores y refinerías clandestinas: el México de las acusaciones sin pruebas

    Entre apodos, rumores y refinerías clandestinas: el México de las acusaciones sin pruebas

    Resulta extraña, desafortunada y hasta contraproducente la declaración de Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como “Alito”, después de que la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral ordenara retirar publicaciones en las que calificaba a Morena como “narcopartido”, “narcogobierno” y “cártel de Morena”.

    La resolución no significa que el INE haya prohibido criticar al partido gobernante ni que haya decretado que Morena está por encima del escrutinio público. Se trató de una medida cautelar relacionada con publicaciones específicas, al considerar que podían contener la imputación de hechos o delitos falsos sin un sustento fáctico suficiente. Alejandro Moreno respondió acusando al organismo electoral de censurar a la oposición.

    Aquí surge una pregunta inevitable: si al PRI tuviéramos que imponerle un apodo a partir de su historia, ¿cuál sería?

    La pregunta no pretende negar que de las filas del Partido Revolucionario Institucional surgieron grandes políticos, intelectuales, servidores públicos, diplomáticos, juristas y personajes que contribuyeron a construir instituciones importantes para México. Muchos de ellos se mantienen hoy alejados de los reflectores y de una dirigencia partidista que parece haber sustituido el debate de altura por el escándalo cotidiano.

    El PRI no gana con esta clase de declaraciones. Por el contrario, pierde seriedad, autoridad moral y capacidad para presentarse como una oposición responsable.

    Acusar no es demostrar

    “Alito” acusa constantemente a funcionarios, políticos, empresarios y adversarios de tener vínculos con el crimen organizado, el narcotráfico o la corrupción. Pero en un Estado de derecho existe una diferencia fundamental entre denunciar hechos sustentados y repetir calificativos diseñados para obtener atención en redes sociales.

    La oposición tiene no solamente el derecho, sino la obligación de investigar, cuestionar y señalar al gobierno. Sin embargo, debe hacerlo mediante documentos, testimonios verificables, auditorías, expedientes y denuncias presentadas ante las autoridades competentes.

    Cuando una acusación se presenta como un hecho consumado sin pruebas suficientes, puede convertirse en una irresponsabilidad política y eventualmente generar reclamaciones por afectaciones al honor, la reputación o el daño moral. Lo mismo puede aplicarse a quienes amplifican tales afirmaciones sin verificar su origen o sin distinguir entre una investigación formal, una sospecha, un testimonio y una simple versión periodística.

    No toda crítica constituye daño moral, por supuesto. La libertad de expresión protege especialmente el debate sobre asuntos de interés público y permite una crítica amplia hacia los personajes políticos. Pero esa protección no debería interpretarse como autorización para presentar rumores como sentencias.

    El periodismo de las “fuentes cercanas”

    Alrededor del llamado huachicol fiscal hemos visto desarrollarse una trama que parece escrita para una película.

    Todos dicen tener fuentes cercanas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump; al secretario de Estado; al Departamento de Seguridad Nacional; al FBI; al Departamento de Justicia o a alguna agencia cuya identidad, naturalmente, nunca puede revelarse.

    Algunos comunicadores anuncian detenciones que no ocurren, investigaciones que ninguna autoridad confirma, listas secretas que nunca aparecen y operativos que supuestamente comenzarán “en las próximas horas”. Otros aseguran conocer conversaciones privadas, solicitudes de extradición, cancelaciones de visas y hasta encuentros personales entre figuras políticas.

    Tiran versiones al aire esperando que, entre tantas afirmaciones, alguna se parezca después a un acontecimiento real.

    Eso no es investigación periodística. Es especulación disfrazada de exclusiva.

    Esto no significa que el huachicol fiscal sea una invención. Por el contrario, existen investigaciones judicializadas, detenciones, órdenes de captura, testimonios, aseguramientos y expedientes abiertos. Desde septiembre de 2025 se han hecho públicas distintas investigaciones relacionadas con redes de contrabando de combustibles que habrían utilizado puertos, aduanas, ferrocarriles, buques y empresas transportistas para introducir hidrocarburos declarados falsamente como lubricantes, aditivos u otras sustancias.

    Lo responsable es informar exactamente qué ha confirmado la autoridad, qué aparece en una carpeta de investigación, qué ha dicho un testigo y qué todavía no ha sido probado ante un tribunal.

    Una persona mencionada en una investigación no es automáticamente culpable. Un señalamiento periodístico no equivale a una orden de aprehensión. Una orden de aprehensión tampoco constituye una sentencia.

    México merece periodistas que investiguen al poder, pero también periodistas que respeten los hechos.

    Criticar al gobierno no significa inventar historias

    El gobierno de Claudia Sheinbaum debe ser criticado cuando cometa errores, cuando una política pública no funcione, cuando una investigación no avance o cuando algún servidor público incurra en actos indebidos. Ningún gobierno puede estar exento del escrutinio.

    Pero existe una diferencia entre fiscalizar al gobierno y tratar de apagar cualquier resultado positivo mediante rumores, exageraciones o relatos construidos de antemano.

    Nuestro país enfrenta demasiados problemas reales como para fabricar problemas imaginarios. Los mexicanos necesitan información que les permita evaluar si están mejorando la seguridad, la salud, la educación, los salarios, la vivienda y las oportunidades de desarrollo.

    La prensa no debe convertirse en una oficina de propaganda gubernamental, pero tampoco en una maquinaria de desgaste permanente en la que todo avance se niega y toda versión negativa se publica sin comprobarse.

    Defender un proyecto de gobierno no debe significar cerrar los ojos ante la corrupción. Criticarlo tampoco debe significar desear que México fracase.

    Las viviendas mexicanas frente al calor extremo

    Existe otro asunto que necesita atención urgente: la forma en que estamos construyendo viviendas en las regiones de altas temperaturas.

    Los periodos de calor son cada vez más prolongados e intensos. Sin embargo, una parte importante de la vivienda nueva continúa edificándose con muros, losas, ventanas y materiales que permiten una enorme transferencia de calor hacia el interior.

    México ya cuenta con disposiciones técnicas. La NOM-020-ENER-2011 tiene como objetivo limitar la ganancia de calor a través de la envolvente de los edificios habitacionales, mientras que la NOM-018-ENER-2011 establece características y métodos de prueba para los aislantes térmicos empleados en edificaciones.

    El problema, por tanto, no consiste solamente en crear nuevas normas. También es necesario revisar su aplicación, actualización, vigilancia y coordinación con los reglamentos estatales y municipales de construcción.

    Se deberían exigir, según la región climática:

    • Valores mínimos de resistencia térmica en muros y techos.
    • Aislamiento continuo en azoteas y fachadas expuestas.
    • Ventanas con propiedades adecuadas para disminuir la ganancia solar.
    • Sombreamiento exterior, aleros y orientación bioclimática.
    • Techos reflectivos o sistemas de cubierta ventilada.
    • Pruebas de hermeticidad y eficiencia antes de entregar las viviendas.
    • Preparación eléctrica y estructural para equipos eficientes y sistemas solares.
    • Certificación del cumplimiento térmico como requisito para obtener la autorización de ocupación.

    Actualmente, demasiadas familias terminan resolviendo con aire acondicionado lo que debió resolverse desde el diseño arquitectónico y el sistema constructivo.

    El resultado es un círculo absurdo: se construye una vivienda barata pero térmicamente deficiente; la familia instala uno o varios equipos de aire acondicionado; aumenta el consumo eléctrico; la red de distribución se satura, y la Comisión Federal de Electricidad debe invertir en transformadores, subestaciones y capacidad adicional.

    No puede afirmarse, sin una comparación homogénea, que una vivienda promedio en México consume más electricidad que una vivienda promedio en Estados Unidos. Los tamaños, climas, tarifas, aparatos y hábitos de consumo son diferentes. Lo que sí puede sostenerse es que una vivienda mal aislada requiere más energía de la necesaria para conservar condiciones aceptables de temperatura.

    La eficiencia energética más económica es la energía que nunca fue necesario consumir.

    Por ello, más que una reforma aislada a la Ley de Obras Públicas, se necesita una revisión integral de las normas de eficiencia energética, los reglamentos de construcción, los programas estatales de desarrollo urbano y los criterios utilizados para autorizar nuevos fraccionamientos.

    ¿Cómo se construye una refinería clandestina sin que nadie la vea?

    El reciente aseguramiento de instalaciones clandestinas para almacenar, mezclar o procesar hidrocarburos abre preguntas mucho más profundas.

    En Reynosa, Tamaulipas, las autoridades federales aseguraron dos instalaciones, entre ellas una refinería y una minirrefinería, junto con aproximadamente 3.7 millones de litros de hidrocarburos, tanques, tractocamiones, motobombas, generadores, tuberías y sistemas de videovigilancia.

    Reportes posteriores señalaron que una de estas instalaciones habría operado durante varios años y contaba con una infraestructura de escala industrial. Hasta el momento de esos reportes no se habían informado detenciones directamente vinculadas con el aseguramiento, y continuaban las investigaciones sobre el origen del crudo, la propiedad de los predios y las redes que abastecían la operación.

    La pregunta es elemental: ¿cómo se construye una instalación de esa magnitud sin que ninguna autoridad municipal, estatal o federal detecte movimientos de tierra, estructuras, tanques, tuberías, transporte pesado, consumo eléctrico, emisiones, residuos y circulación constante de pipas?

    Una operación de refinación o procesamiento de hidrocarburos requiere conocimientos técnicos, controles de temperatura, sistemas de bombeo, almacenamiento, separación, mezclado y manejo de sustancias altamente inflamables. También necesita operadores, mecánicos, soldadores, transportistas, proveedores y compradores.

    No estamos hablando de una toma clandestina escondida entre la maleza. Estamos hablando de infraestructura industrial.

    También debe aclararse qué productos generaban realmente estas instalaciones. Refinar petróleo crudo hasta obtener gasolina, diésel o turbosina que cumplan especificaciones comerciales es un proceso distinto y mucho más complejo que mezclar combustibles, alterar componentes, recuperar hidrocarburos o acondicionar producto robado.

    Por eso es indispensable que las autoridades expliquen:

    • ¿Quién diseñó y construyó las plantas?
    • ¿De dónde salió el equipo?
    • ¿Quién suministró el crudo?
    • ¿A quién se vendía el producto?
    • ¿Contaban con energía eléctrica contratada?
    • ¿Utilizaban pozos o descargas clandestinas?
    • ¿Existieron inspecciones ambientales, municipales o de protección civil?
    • ¿Quiénes eran los propietarios reales de los predios y las empresas relacionadas?
    • ¿Participaron técnicos o antiguos trabajadores de compañías petroleras?
    • ¿Hubo omisiones, corrupción o protección institucional?

    Si una planta operó durante años, no basta con decomisar el combustible y publicar fotografías del operativo. Se debe reconstruir toda la cadena: financiamiento, ingeniería, construcción, abastecimiento, transformación, transporte, facturación, distribución y lavado de ganancias.

    ¿Plan con maña?

    La sofisticación y duración de algunas de estas operaciones permite considerar varias hipótesis, pero no autoriza a presentar ninguna como verdad sin pruebas.

    Pudo existir corrupción de autoridades locales. Pudo haber complicidad dentro de dependencias federales. Pudo tratarse de empresas aparentemente legales que ocultaban actividades ilícitas. También es posible que investigaciones de inteligencia se hayan mantenido abiertas durante meses o años para identificar a toda la red antes de intervenir.

    Lo que todavía no puede afirmarse es que todo haya sido deliberadamente permitido como una trampa política para hacer caer a determinados personajes.

    Esa interpretación un “plan con maña”, preparado desde hace tiempo para que alguien mordiera el anzuelo y el caso estallara en el momento políticamente conveniente— es atractiva como hipótesis narrativa, pero requiere evidencias: documentos, órdenes, comunicaciones, seguimientos financieros o testimonios corroborados.

    Precisamente esa es la diferencia entre una columna de opinión responsable y las historias que aquí estamos cuestionando.

    Podemos preguntar. Podemos sospechar. Podemos señalar contradicciones. Pero no debemos condenar sin pruebas.

    El país necesita respuestas, no sobrenombres

    México no se va a arreglar llamando “narcopartido” al adversario, ni calificando de traidor a todo crítico, ni inventando fuentes en Washington, ni anunciando detenciones imaginarias.

    Se arreglará con expedientes bien integrados, investigaciones financieras, auditorías aduanales, controles en puertos, vigilancia sobre el transporte de combustibles, normas de construcción modernas, mejores viviendas y autoridades que rindan cuentas.

    Alejandro Moreno tiene derecho a criticar al gobierno y a impugnar la decisión del INE. Morena también debe aceptar el escrutinio y responder con transparencia ante cualquier señalamiento sustentado. Pero ninguno de los dos lados debería sustituir los argumentos por apodos.

    Porque cuando la política se convierte en una guerra de sobrenombres, el debate público se empobrece.

    Y mientras los partidos discuten cómo llamarse unos a otros, quedan sin respuesta las preguntas verdaderamente importantes:

    • ¿Quién protegió el contrabando de combustibles?
    • ¿Cómo operaron instalaciones industriales clandestinas durante años?
    • ¿Dónde están los responsables?
    • ¿Por qué seguimos construyendo viviendas inadecuadas para el clima?
    • ¿Y cuándo recuperará el periodismo el compromiso de informar antes de sentenciar?

    Eso es lo que el pueblo de México merece conocer.

  • El acoso judicial se consolida como mecanismo de censura contra periodistas

    El acoso judicial se consolida como mecanismo de censura contra periodistas

    El uso estratégico de demandas civiles y denuncias penales por figuras públicas se ha convertido en una forma habitual para inhibir la labor periodística y silenciar investigaciones críticas.

    En el último año, el ejercicio periodístico en México ha enfrentado una transformación en sus riesgos. Organizaciones como ARTICLE 19 (@article19mex) han documentado que el acoso judicial ha desplazado a la agresión física como el método predilecto para limitar la libertad de expresión. Durante 2025, esta tendencia registró incrementos alarmantes, superando el 140% en comparación con periodos anteriores.

    El esquema de ataque es constante: funcionarios, políticos y particulares presentan denuncias bajo figuras como “terrorismo”, “daño moral” o “violencia de género” (VPEG). Estos procesos, aunque en ocasiones resultan favorables para los comunicadores tras años de litigio, cumplen con el objetivo inmediato de desgastar económicamente a los periodistas, obligar a la censura previa y forzar la eliminación de contenidos de interés público mediante medidas cautelares.

    De Este fenómeno no solo afecta a reporteros de investigación, sino también a medios de comunicación que ven comprometida su viabilidad financiera al tener que enfrentar múltiples frentes legales simultáneos. La falta de protocolos especializados y la impunidad en los procesos hacen que esta práctica sea cada vez más atractiva para quienes buscan evadir el escrutinio público.

  • Asesinan a periodista Josué Martínez Contreras frente a su hijo en San Martín Texmelucan

    Asesinan a periodista Josué Martínez Contreras frente a su hijo en San Martín Texmelucan

    El periodista y director de Noticias San Martín Texmelucan fue asesinado a balazos esta mañana en Puebla; es el cuarto comunicador ejecutado este año.

    -Mateo Segura

    El periodista Josué Martínez Contreras, de 39 años, fue asesinado en el municipio de San Martín Texmelucan, Puebla. El comunicador se desempeñaba como director del medio digital Noticias San Martín Texmelucan, donde cubría información política, de seguridad y eventos de interés para su comunidad.

    De acuerdo con los primeros reportes policiales, el ataque directo ocurrió poco después de las 8:00 horas sobre la calle Leona Vicario, en la junta auxiliar de San Lucas Atoyatenco. Dos sujetos armados a bordo de una motocicleta interceptaron a Martínez Contreras y dispararon en al menos seis ocasiones antes de darse a la fuga. El periodista recibió tres impactos de bala en el tórax, perdiendo la vida en el lugar de los hechos.

    Un detalle que ha conmocionado profundamente a la población es que el ataque ocurrió frente a su hijo de 13 años, quien de inmediato llamó al número de emergencias 911 para pedir auxilio. Paramédicos de Protección Civil Municipal, así como elementos de la Policía Municipal y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), llegaron al sitio, pero solo pudieron confirmar que la víctima ya no contaba con signos vitales.

    Además de su labor informativa, Josué Martínez era una figura muy conocida y activa en la región. Apodado “El Jaguar”, también trabajaba como maestro, recientemente se había graduado como Licenciado en Derecho y fue fundador de la asociación CRE-Arte. Asimismo, participó de manera directa impulsando causas sociales dentro de su municipio.

    Tras el homicidio, el Ayuntamiento de San Martín Texmelucan, encabezado por el alcalde Juan Manuel Alonso Ramírez, emitió sus condolencias oficiales. Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Puebla inició las investigaciones correspondientes para determinar el móvil del crimen y establecer si este tiene relación directa con su ejercicio periodístico. 

  • Muere Margaret Thomas, pionera del fotoperiodismo y primera fotógrafa de The Washington Post

    Muere Margaret Thomas, pionera del fotoperiodismo y primera fotógrafa de The Washington Post

    La fotógrafa documentó durante cuatro décadas hechos históricos como Watergate, la presidencia de Reagan y el asesinato de Martin Luther King Jr.

    Margaret Thomas, figura del fotoperiodismo estadounidense y la primera fotógrafa contratada de tiempo completo por The Washington Post, falleció el pasado 6 de junio a los 84 años en su casa de Hume, Virginia. Durante cuatro décadas documentó algunos de los acontecimientos políticos, sociales e internacionales más relevantes de Estados Unidos, consolidándose como una referente del periodismo visual en una profesión dominada por hombres.

    Thomas ingresó al diario en 1966, con apenas 24 años, en un periodo de transformación impulsado tras la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1964. Pese a enfrentar resistencia de colegas que se opusieron a su contratación, logró abrirse paso gracias a la calidad de su trabajo. Su cobertura incluyó los disturbios tras el asesinato de Martin Luther King Jr., las audiencias del caso Watergate, campañas presidenciales, cumbres internacionales, la Casa Blanca y conflictos armados en Bosnia y Haití, además de retratos de figuras como Ronald Reagan, Bill Clinton, Billy Graham, la Madre Teresa y la princesa Diana.

    Especializada en fotografía documental y de actualidad, Thomas destacó por su capacidad para retratar tanto el poder político como la vida cotidiana con un enfoque humano. Su trabajo fue reconocido con múltiples premios. Tras retirarse de The Washington Post en 2006, obtuvo un doctorado en la Universidad de Texas con una investigación sobre la historia de las mujeres en el fotoperiodismo, y su archivo quedó resguardado en el Centro Dolph Briscoe para la Historia Americana.

    A lo largo de su carrera también enfrentó las secuelas físicas de décadas cargando equipo fotográfico en coberturas de alto riesgo, pero nunca se apartó de la fotografía. Ya jubilada continuó documentando la vida rural y eventos ecuestres en Virginia. Su legado permanece como un referente para generaciones de fotoperiodistas y para las mujeres que se abren camino en las redacciones

    Para mí, el fotoperiodismo no es un trabajo. Es un don y una vocación especial”, llegó a decir Margaret, una cita que rescata The Washington Post en su especial sobre su fotógrafa.

  • Atacan a balazos casa de la madre del periodista Antonio Meza en San Luis;  le dejan advertencia

    Atacan a balazos casa de la madre del periodista Antonio Meza en San Luis; le dejan advertencia

    Antonio Meza, director de Noticias San Luis, denunció que hombres armados dispararon contra la vivienda de su madre y dejaron una amenaza por su trabajo.

    El director del portal Noticias San Luis, Antonio Meza, denunció un ataque armado contra la vivienda de su madre en San Luis Potosí, donde sujetos desconocidos realizaron al menos diez disparos y abandonaron una hielera con una cabeza de cerdo acompañada del mensaje: “Bájale a tu contenido”. Un intento de intimidación por su labor informativa.

    Tras los hechos, Meza presentó una denuncia ante el Ministerio Público y solicitó medidas de protección a nivel estatal y federal. El caso fue registrado por posibles delitos como intento de homicidio, ataque peligroso y daños. El comunicador atribuyó el ataque al gobernador Ricardo Gallardo o a su entorno como responsables materiales de la agresión, advirtió: “Los hago responsables de cualquier otro ataque a la integridad física de mi familia, a un servidor, a mi equipo y de sus familiares”. El portal Noticias San Luis calificó lo sucedido como una represalia por el contenido que publica y exigió una investigación “pronta, exhaustiva y transparente”.

    El ataque se suma a un ambiente de hostilidad contra medios y comunicadores en San Luis Potosí. En meses recientes, organizaciones y trabajadores de la prensa cuestionaron reformas impulsadas durante el gobierno de Ricardo Gallardo, particularmente aquellas relacionadas con el uso de inteligencia artificial, al considerar que podrían utilizarse para inhibir el ejercicio periodístico y castigar contenidos críticos. Diversos comunicadores también han denunciado presiones, intimidaciones y procedimientos legales derivados de su trabajo informativo.

    Para sectores de la prensa local, el atentado contra la familia de Meza representa un episodio alarmante que trasciende a un solo medio de comunicación. Las críticas se han centrado en que, un ataque de esta naturaleza envía un mensaje de intimidación bastante grave. Mientras la Fiscalía avanza en las investigaciones para identificar a los responsables, periodistas y organizaciones civiles han reiterado que ninguna diferencia política o crítica al poder puede justificar amenazas, violencia o intentos de silenciar el derecho a informar y a expresarse libremente.