El éxito de la organización del Mundial 2026 colocó nuevamente a México entre los países con posibilidades de albergar la máxima fiesta del futbol, una oportunidad que lo convertiría en el primer país en recibir cuatro Copas del Mundo.
El Mundial 2026 dejó una huella positiva en México y el entusiasmo por el futbol ya apunta hacia un nuevo objetivo: convertirse en sede de la Copa del Mundo de 2038. Tras el reconocimiento internacional por la organización de los partidos disputados en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el país comienza a perfilarse como un serio aspirante para volver a albergar el torneo más importante del planeta, lo que significaría un hecho histórico al ser el primer país en organizar cuatro Mundiales.
Aunque la decisión aún tardará varios años, especialistas coinciden en que México cuenta con condiciones favorables para competir por la sede. Uno de los principales factores es la rotación continental de la FIFA, ya que después de los Mundiales de 2030, que se celebrará entre España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Uruguay, Argentina y Paraguay, y de 2034, que tendrá como anfitrión a Arabia Saudita, Concacaf volvería a tener posibilidades de recibir el torneo.
Para lograrlo, México deberá cumplir varios requisitos. Entre ellos destacan que la FIFA amplíe el Mundial a 64 selecciones, mantener la infraestructura construida para 2026, conservar el prestigio obtenido por la organización del torneo y sumar más estadios con estándares internacionalmente certificados. También se contempla la posibilidad de presentar una candidatura conjunta con Estados Unidos, e incluso incorporar a países de Centroamérica o el Caribe, siguiendo la tendencia de sedes multinacionales.
El internacionalista Erasmo Zarazúa, de la Universidad Iberoamericana, considera que la experiencia adquirida durante el Mundial 2026 coloca a México en una posición privilegiada frente a otros aspirantes. Además, la infraestructura hotelera, aeroportuaria y de transporte ya representa una ventaja competitiva que reduciría la necesidad de grandes inversiones.
Si bien Australia y Nueva Zelanda también aparecen como posibles candidatas, e incluso China podría entrar en la contienda si la FIFA modifica sus criterios de rotación, México mantiene intactas sus aspiraciones gracias al éxito organizativo demostrado este año. De concretarse, el país volvería a hacer historia y consolidaría su lugar como una de las grandes capitales mundiales del futbol, un escenario que ya ilusiona a millones de aficionados dentro y fuera del territorio nacional.

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