Más de 9 mil casos sospechosos de varicela evidencian la crisis sanitaria que enfrenta la población desplazada en la Franja de Gaza.
Un brote de varicela se extiende entre la población desplazada de Gaza, donde las condiciones de hacinamiento, la escasez de agua potable y la falta de productos de higiene dificultan contener la enfermedad. De acuerdo con Unicef, a principios de julio se registraron más de 9 mil 300 casos sospechosos, principalmente en la ciudad de Jan Yunis.
Médicos advirtieron que el aislamiento de los pacientes, una medida esencial para frenar el contagio, es prácticamente imposible en los campamentos, donde hasta 20 personas comparten una sola tienda. La falta de espacio y las precarias condiciones sanitarias favorecen la propagación de la enfermedad entre niños y adultos.
Familias desplazadas denunciaron que reciben agua únicamente una vez por semana y que esta no es apta para la higiene personal. Además, señalaron que la escasez de jabón, detergente y otros insumos básicos agrava la situación, mientras los menores conviven con basura, agua estancada y plagas de roedores alrededor de los refugios improvisados.
Organismos internacionales alertaron que el brote refleja el deterioro de la salud pública en Gaza, donde también aumentan las infecciones respiratorias, diarreas y enfermedades cutáneas. La destrucción del sistema sanitario durante el conflicto y la insuficiencia de medicamentos han complicado la atención médica, por lo que Unicef urgió a permitir el ingreso de más suministros.

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