En el Día de la Rebeldía Nacional, el presidente cubano denunció que las sanciones de Washington buscan provocar un colapso económico y un cambio de gobierno, mientras llamó a fortalecer la unidad nacional.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que su país enfrenta una “batalla histórica” contra la política de Estados Unidos, a la que calificó de “genocida” por, según afirmó, intentar asfixiar económicamente a la isla para apropiarse de su destino político. El mandatario realizó estas declaraciones durante la conmemoración del 73 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, considerado el inicio de la Revolución Cubana.
Durante el acto celebrado en Pinar del Río, Díaz-Canel sostuvo que las sanciones impulsadas por la administración de Donald Trump buscan generar un estallido social que facilite la imposición de un gobierno alineado con los intereses de Washington. “Cuba es y será un país soberano. Nadie tiene derecho a decidir por nosotros”, afirmó el presidente, quien insistió en que las decisiones políticas, económicas y sociales corresponden exclusivamente al pueblo cubano.
Desde enero, el gobierno estadounidense endureció su política hacia la isla con un bloqueo petrolero, nuevas sanciones contra empresas y funcionarios, así como medidas dirigidas al programa de misiones médicas cubanas, una de las principales fuentes de ingresos del país. De acuerdo con el gobierno cubano, estas acciones han profundizado la caída del turismo, reducido la entrada de divisas y provocado la salida de empresas extranjeras.
El mandatario también aseguró que el embargo económico, vigente desde 1962, constituye “un arma de guerra” que afecta directamente a la población. En ese contexto, llamó a responder con unidad, creatividad y eficiencia, además de acelerar la aplicación de un paquete de 176 medidas económicas de libre mercado aprobadas recientemente por el Parlamento para enfrentar la crisis que atraviesa la nación.
Las declaraciones de Díaz-Canel se producen en medio de una compleja situación interna marcada por apagones masivos, una severa crisis energética y dificultades económicas que han incrementado el descontento social. Mientras tanto, Donald Trump mantiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y ha reiterado su intención de endurecer la presión sobre el gobierno de la isla.

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