Infantino quiere vender parte de la FIFA a empresarios ligados a Trump

La creación de una filial con inversión privada provocó el rechazo de la UEFA, que advirtió que el fútbol “no está en venta” y cuestionó el rumbo de la FIFA bajo Gianni Infantino.

La FIFA, encabezada por Gianni Infantino, enfrenta una nueva controversia luego de confirmar que analiza la creación de una filial comercial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que abriría la puerta a la participación de inversionistas privados y que, según reveló The Times, incluye negociaciones con un fondo vinculado a la familia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

De acuerdo con la investigación, el proceso es supervisado por JP Morgan y OpenEconomics, con la asesoría de Greg Maffei, exdirectivo de Liberty Media. Entre los principales interesados figura Thrive Eternal, fondo encabezado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Trump. La noticia reavivó las críticas hacia Infantino, señalado en diversas ocasiones por su cercanía con el mandatario estadounidense.

Actualmente, la FIFA opera como una asociación sin fines de lucro integrada por 211 federaciones, por lo que no tiene accionistas y todos sus ingresos se destinan al desarrollo del futbol. Sin embargo, la nueva empresa buscaría explotar el potencial comercial del organismo mediante capital privado. Como incentivo, la FIFA aseguró que cada federación recibiría una participación valuada en alrededor de 20 millones, aunque los inversionistas no tendrían funciones operativas.

La propuesta deberá ser sometida a votación de las 211 federaciones afiliadas y del Consejo de la FIFA. En paralelo, trascendió que, de concretarse el proyecto, Infantino conservaría un cargo como comisionado de la nueva empresa incluso después de dejar la presidencia del organismo, mandato que podría extender hasta 2031 si consigue la reelección el próximo año.

La respuesta de la UEFA fue inmediata y contundente. El organismo europeo rechazó la iniciativa al considerar que existen límites que las instituciones del futbol no deben cruzar, al tiempo que lanzó un mensaje directo: “Ninguno de nosotros es dueño del futbol. No es propiedad de la FIFA para venderlo”. La confrontación abre un nuevo frente de tensión sobre el futuro del máximo organismo del futbol mundial y el creciente peso de los intereses comerciales en el deporte.

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