Por Nathael Pérez
Más allá de las controversias que rodean a Kanye West, su más reciente concierto en Madrid, así como los últimos de su gira, confirmó que sigue siendo un fenómeno cultural de alcance global y ha abierto un debate sobre si las figuras públicas pueden o no reducirse a una cancelación absoluta.
Veinte años después de su última actuación en España, Kanye West regresó a Madrid con un concierto que pasará a la historia. Ante alrededor de 65 mil personas, gran parte de ellas llegadas del extranjero, el artista transformó el estadio Riyadh Air Metropolitano con una escenografía conformada por una gigantesca semiesfera que, conforme avanzó la noche, se convirtió en una impresionante representación del planeta Tierra. La propuesta visual, acompañada de un poderoso despliegue de luces, sonido y pirotecnia, convirtió el recinto en una experiencia inmersiva pocas veces vista en un estadio español.

El listado de canciones incluyó algunas más emblemáticas de su carrera, desde “POWER”, “Heartless”, “Stronger”, “Can’t Tell Me Nothing” y “Runaway”, hasta temas más recientes de su último álbum, Bully. Con solamente el poder de sus canciones, Ye mantuvo al público completamente entregado durante toda la noche, demostrando por qué es uno de los productores e intérpretes más influyentes del siglo XXI.
Más allá de las controversias que han acompañado al rapero en los últimos años, miles de aficionados viajaron desde distintos países para presenciar una gira que ha sido cancelada en otros países europeos. La enorme asistencia internacional y la recepción del concierto evidenciaron que su propuesta artística es única hoy en día, y continúa despertando un interés extraordinario, así como que su capacidad para ofrecer espectáculos innovadores permanece prácticamente intacta.

La combinación entre una escenografía futurista, una dirección visual impecable, un repertorio cargado de éxitos y una audiencia completamente entregada dieron como resultado una noche que muchos asistentes difícilmente olvidarán. Ye ha demostrado con esta gira que un concierto puede convertirse en una auténtica experiencia artística.
Si bien las figuras públicas deben responder por sus declaraciones y acciones, el caso de Kanye West muestra que el debate no puede reducirse a una cancelación absoluta. Esta gira, especialmente la controversia que ha rodeado sus conciertos, ha demostrado que el público sigue encontrando valor en su obra y distingue entre la discusión sobre el artista y el impacto de su legado musical. El concierto, así como esta gira, ha confirmado que, pese a los intentos de vetarlo de los escenarios, Kanye West continúa siendo una figura que genera acontecimientos culturales de inigualable repercusión y la “cultura de la cancelación” puede cancelar personas, pero no puede cancelar a la cultura misma.



Deja un comentario