La frontera entre Marruecos y las ciudades españolas de Ceuta y Melilla registró una nueva crisis migratoria tras un intento masivo de ingreso irregular que derivó en enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad. El episodio dejó al menos 18 personas fallecidas y miles de migrantes movilizados.
Miles de personas intentaron ingresar de forma irregular a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla desde Marruecos, lo que derivó en violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad desplegadas en la frontera. Durante la madrugada, grupos de migrantes lanzaron piedras contra los agentes, quienes respondieron con gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.
Las autoridades marroquíes lograron contener inicialmente el avance hacia la valla fronteriza, pero los grupos regresaron poco después con un mayor número de personas, intensificando los disturbios. En paralelo, también se registraron enfrentamientos en el paso fronterizo de Beni Nsar, en Nador, donde cientos de jóvenes intentaron acceder a Melilla tanto por la valla como por el puerto.
El Ministerio del Interior de España informó que al menos 18 personas murieron durante los intentos de cruce. Además, las fuerzas de seguridad estiman que cerca de 49 mil migrantes han ingresado de manera irregular en los últimos días, aunque la cifra aún no ha sido confirmada oficialmente.
Ante la magnitud de la crisis, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó a Ceuta para supervisar la situación. La nueva ola migratoria ha reavivado el debate sobre la gestión de las fronteras entre España y Marruecos y la capacidad de respuesta ante uno de los mayores episodios de presión migratoria registrados en la zona en los últimos años.


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