La cercanía entre la jerarquía católica, expresidentes y empresarios volvió a generar críticas por la relación entre figuras de poder alejadas de los sectores más vulnerables del país.
Una imagen que resume una época: el cardenal Norberto Rivera Carrera, entonces una de las figuras más influyentes de la Iglesia católica mexicana, compartiendo espacios con el expresidente Carlos Salinas de Gortari, empresarios y personajes cercanos al poder político. El encuentro reavivó cuestionamientos sobre la relación entre las élites religiosas, económicas y gubernamentales.
Durante el sexenio de Salinas de Gortari (1988-1994), Rivera mantuvo una relación cercana con sectores políticos y empresariales, en un periodo marcado por la apertura económica, la privatización de empresas públicas y profundas críticas por el aumento de la desigualdad social.
La escena fue recordada años después por una reunión organizada por Diego Fernández de Cevallos, donde coincidieron figuras como Carlos Salinas, Felipe Calderón, el empresario Carlos Slim, el cardenal Norberto Rivera, además de políticos, empresarios y comunicadores.

La fotografía de este tipo de encuentros generó críticas entre quienes cuestionaron la cercanía de líderes religiosos con personajes del poder económico y político, mientras millones de mexicanos enfrentaban problemas de pobreza y falta de oportunidades.
El nombre de Norberto Rivera ha estado presente en distintos momentos de la vida pública del país, no solo por su papel dentro de la Iglesia, sino también por sus vínculos con personajes influyentes y por las polémicas que han acompañado su trayectoria.
Para sus críticos, estas reuniones muestran cómo durante años existió una estrecha conexión entre las cúpulas políticas, empresariales y religiosas, mientras los discursos públicos hablaban de representar a la población más vulnerable.

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