La Casa Blanca dio 90 días al secretario del Interior para determinar si estas especies deben conservar el amparo de la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para revisar las protecciones federales de los lobos grises y lobos grises mexicanos, en una medida que responde a las presiones de rancheros que denuncian ataques contra su ganado.
La orden instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a determinar en un plazo de 90 días si los animales cumplen con los criterios para mantener su protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción. La administración argumenta que busca atender los conflictos entre ganaderos y poblaciones de lobos.
Durante su primer mandato, Trump ya había ordenado retirar a los lobos grises de la lista federal de especies en peligro de extinción; sin embargo, un tribunal anuló posteriormente la medida, por lo que las protecciones fueron restablecidas.

Organizaciones defensoras de la vida silvestre criticaron la nueva orden y advirtieron que una reducción de las protecciones podría poner en riesgo los avances logrados durante décadas. Greta Anderson, de Western Watersheds Project, sostuvo que existen factores como el clima y las condiciones comerciales que representan mayores amenazas para la actividad ganadera que los lobos.
Los defensores de la especie también señalan que los ganaderos cuentan con programas estatales y federales de compensación por pérdidas ocasionadas por depredación, además de medidas para prevenir conflictos, como retirar animales muertos y vigilar los rebaños durante el pastoreo.
De acuerdo con el Grand Canyon Wolf Recovery Project, un censo reciente registró 317 lobos grises mexicanos en libertad en Arizona y Nuevo México. Especialistas advierten que esta población enfrenta problemas genéticos y que debilitar su protección federal podría comprometer los esfuerzos de recuperación de una especie que continúa en peligro.

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