Estados Unidos reconoció públicamente, por primera vez, que su Fuerza Espacial ya desplegó armas de “control espacial” en órbita, capaces de responder ante acciones hostiles de otros países. Washington no reveló qué sistemas utiliza ni cuántos se encuentran desplegados, mientras China y Rusia expresaron su rechazo a una mayor militarización del espacio.
El secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, confirmó el lunes que el país cuenta con armamento de control espacial desplegado en órbita. Durante la conferencia Air, Space and Cyber, celebrada en Maryland, afirmó: “Estamos aumentando la preparación frente a las amenazas existentes, y Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”. El Departamento de la Fuerza Aérea confirmó que se trata de la primera vez que el funcionario reconoce públicamente este despliegue.
Washington, sin embargo, mantiene en secreto los detalles de estas armas, pues no informó qué sistemas fueron enviados al espacio, cuántos están operativos ni cuándo se realizó su despliegue. Meink justificó el fortalecimiento militar ante el desarrollo de capacidades espaciales y antisatélite de otras potencias y sostuvo que Estados Unidos debe acelerar su innovación. Además, anunció avances en el desarrollo de interceptores basados en el espacio y una constelación capaz de detectar y seguir objetivos móviles desde órbita, cuyos primeros lanzamientos comenzarían este mes.
La Fuerza Espacial identificó particularmente a China y Rusia como amenazas estratégicas. Washington acusa a Pekín de desarrollar capacidades espaciales y contraespaciales dentro de su modernización militar, mientras señala que Moscú considera el espacio un ámbito de combate. Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov respondió: “Creemos que el espacio debe estar libre de cualquier arma” y defendió continuar trabajando por la desmilitarización. China también llamó a Estados Unidos a detener la expansión de sus capacidades militares y a dejar de prepararse para una guerra espacial.
La militarización del espacio, sin embargo, no comenzó con este anuncio. Desde el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética en 1957, las principales potencias han desarrollado capacidades para proteger, interferir o destruir sistemas espaciales. El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 prohibió colocar armas de destrucción masiva en órbita, pero no eliminó todas las posibilidades de confrontación militar en el espacio. Estados Unidos, Rusia, China e India han desarrollado distintas capacidades que pueden afectar satélites, piezas fundamentales para las comunicaciones, la vigilancia y la navegación militares.


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