CNN reveló que catorce satélites espía rusos sobrevolaron una base estadounidense en Arabia Saudita justo antes de un ataque devastador de Irán.
Una investigación de CNN destapó un patrón inquietante en el conflicto de Medio Oriente. Catorce satélites de reconocimiento rusos pasaron sobre una base militar de Estados Unidos en Arabia Saudita. Esto ocurrió apenas dos días antes de un ataque iraní particularmente certero.
La periodista Tamara Qiblawi documentó el momento y la secuencia exacta de estos sobrevuelos. Según fuentes de inteligencia y funcionarios estadounidenses, estas naves espaciales recolectaron información valiosa sobre la base.
Esos datos habrían permitido a Teherán ejecutar algunos de sus ataques más precisos contra activos estadounidenses. El incidente específico ocurrió en la Base Aérea Príncipe Sultán, en territorio saudí.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski también respaldó esta teoría públicamente. Según explicó, Rusia ha compartido imágenes satelitales con Irán de forma similar a como lo hizo antes con otros conflictos.
Zelenski detalló que la vigilancia rusa ocurrió durante varios días de marzo pasado. El 24 de ese mes, los satélites captaron imágenes de una instalación militar conjunta entre Estados Unidos y Reino Unido en Diego García.
Los días siguientes incluyeron sobrevuelos sobre el aeropuerto internacional de Kuwait y el campo petrolero de Burgan. También fotografiaron la propia Base Príncipe Sultán en Arabia Saudita.
El 26 de marzo, los satélites rusos añadieron nuevos objetivos a su lista de reconocimiento. Captaron imágenes del campo de gas Shaybah, la Base Aérea de Incirlik en Turquía y la Base Al Udeid en Catar.
Varios de estos lugares sufrieron después ataques iraníes reales. Aun así, no queda del todo claro si esas imágenes específicas se usaron directamente en las operaciones militares.
Una evaluación de inteligencia ucraniana, revisada por Reuters, respalda estas conclusiones con más detalle. El documento identificó al menos 24 sobrevuelos rusos entre el 21 y 31 de marzo sobre 46 objetivos distintos en once países.
Esta colaboración entre Moscú y Teherán también se extendería al ámbito cibernético. Hackers de ambos países habrían trabajado juntos para reforzar sus capacidades ofensivas durante el conflicto.


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