Gaza, tres años después: el alto al fuego no trae paz

La tregua no frenó la violencia en Gaza ni en Cisjordania. Cifras de la ONU y de organizaciones palestinas muestran el costo humano de una guerra que golpea a niños, maestros y presos.

Han pasado tres años desde el 7 de octubre de 2023 y Gaza todavía no vive en calma. El alto al fuego no detuvo la violencia. Tampoco devolvió a las familias una vida normal.

Para entender esta fecha hay que mirar más atrás. Israel ocupa los territorios palestinos desde 1967 y mantiene un bloqueo sobre Gaza desde 2007. Durante décadas, los asentamientos, las restricciones de movimiento y las operaciones militares marcaron la vida de millones de personas.

El ataque de Hamás de 2023 abrió una etapa aún más devastadora. La ofensiva israelí que siguió devolvió la cuestión palestina al centro de la agenda mundial. Según las cifras citadas, Israel ha matado a 74 mil 040 palestinos y ha herido a 175 mil 168 desde entonces.

La destrucción de amplias zonas del enclave dejó a miles de familias sin casa. Por otra parte, en Cisjordania la población convive con allanamientos, redadas, detenciones y órdenes de demolición. Además, los controles militares limitan sus movimientos cada día.

El tema también llegó a los tribunales. En 2024, la Corte Internacional de Justicia dictaminó que la presencia continuada de Israel en el territorio palestino ocupado es ilegal. Asimismo, exigió el fin de las políticas ligadas a esa situación. Mientras tanto, crecieron las protestas de apoyo al pueblo palestino en muchos países.

Maestros bajo presión

Las aulas también cargan con el peso del conflicto. El Ministerio de Educación palestino informó el domingo que más de 800 docentes han muerto y otros 3 mil 300 han resultado heridos desde octubre de 2023. Además, más de 170 maestros siguen presos en condiciones difíciles.

En vísperas del Día Mundial de los Maestros, el 5 de octubre, el ministerio habló de un “genocidio integral” contra el sistema educativo. En Cisjordania, los retenes y las restricciones impiden que muchos profesores lleguen a sus escuelas. Masafer Yatta, al-Mughayyir, el Valle del Jordán y la Zona C sufren los mayores obstáculos.

La Zona C abarca cerca del 60 por ciento de Cisjordania y está bajo control israelí desde los Acuerdos de Oslo II, de 1995.

A esto se suma una crisis económica. Israel recauda impuestos en nombre de la Autoridad Palestina, según el Protocolo de París de 1994. Esos fondos representan cerca del 56 por ciento de los ingresos públicos palestinos. Israel empezó a descontarlos en 2019 y luego frenó las transferencias. Por eso, la Autoridad no logra pagar sus salarios completos, y los maestros viven con angustia y precariedad.

El ministerio pidió una respuesta internacional inmediata. También exhortó a la ONU y a los sindicatos de otros países a presionar por la liberación de los docentes presos.

La infancia, la mayor víctima

Los niños pagan el precio más alto. El Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño registró al menos 16 mil 756 menores muertos y 6 mil 168 heridos entre el 7 de octubre de 2023 y el 10 de septiembre de 2024. Miles más podrían yacer bajo los escombros. Esa cifra supera la de adultos, hombres y mujeres, fallecidos en el mismo periodo.

La presidenta del Comité, Ann Skelton, recordó que los menores siempre tienen la condición de civiles. Matarlos viola el derecho internacional humanitario.

Los datos del organismo describen una infancia rota:

– Al menos un millón de niños han tenido que huir de sus hogares.

– 21 mil permanecen desaparecidos.

– Unos 20 mil perdieron a uno o a ambos padres.

– Cerca de 17 mil están solos o lejos de sus familias.

– 3 mil 500 enfrentan un riesgo mortal por falta de comida.

El vicepresidente del Comité, Bragi Gudbrandsson, calificó la situación de Gaza como excepcionalmente grave. Señaló tres abusos: las muertes y mutilaciones, los ataques a escuelas y hospitales, y los bloqueos a la ayuda humanitaria. El Comité también denunció que las fuerzas israelíes detienen a niños durante meses sin cargos, sin juicio y sin abogado. Muchos no pueden hablar con sus familias.

Presos y desaparecidos

Las organizaciones de defensa de los presos palestinos confirmaron la muerte de al menos 92 detenidos bajo custodia israelí en estos tres años. Esa cifra equivale a cerca del 28 por ciento de todos los presos palestinos fallecidos en prisión desde 1967. Además, decenas de detenidos de Gaza siguen en paradero desconocido.

A comienzos de octubre, unos 9 mil 300 palestinos estaban en cárceles israelíes. Entre ellos hay 118 condenados a cadena perpetua, 91 mujeres y 350 menores. Otras 3 mil 101 personas están en detención administrativa y mil 419 figuran como “combatientes ilegales”, una categoría que Israel también aplica a detenidos de Siria y Líbano.

En Cisjordania, incluida Jerusalén Este, los arrestos superan los 26 mil. En Gaza, miles de personas más han sido detenidas, aunque los cortes de comunicación y las desapariciones forzadas impiden conocer la cifra real. Más de 800 mujeres y más de 2 mil menores de Cisjordania figuran entre los arrestados, según las organizaciones palestinas.

Los arrestos casi nunca llegan solos. Suelen venir con allanamientos, destrucción de bienes, amenazas y malos tratos. Las familias cargan después con secuelas psicológicas, sociales y económicas.

Durante una conferencia de prensa y una marcha solidaria en Al-Bireh, los grupos de defensa de presos exigieron más presión internacional contra la pena de muerte. También pidieron que los tribunales no discriminen. Para ellos, proteger la vida de los detenidos es una responsabilidad del mundo entero.

Tres años después, el 7 de octubre no marca el inicio de la historia palestina. Marca el momento en que el mundo volvió a mirar un conflicto que lleva décadas sin una solución que garantice los derechos de su pueblo.(Con información de Telesur).

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