Bitcoin de Bukele es un fracaso: 92% de salvadoreños no lo utiliza

El experimento que prometía transformar la economía de El Salvador perdió fuerza tras el acuerdo con el FMI por 1,400 millones de dólares; Bitcoin City sigue sin avanzar y las remesas con criptomonedas apenas representan una fracción del total.

A cinco años de que Nayib Bukele impulsara el bitcoin como símbolo de modernización económica, la criptomoneda no logró convertirse en una herramienta de uso cotidiano en El Salvador. Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop), publicada en enero de 2025, reveló que 91.8% de la población no utilizó bitcoin durante el año anterior; entre ese grupo, 76.2% afirmó que nunca lo había usado.

El proyecto fue presentado en 2021 como una vía para impulsar la inclusión financiera, atraer inversiones y reducir las comisiones por el envío de remesas. El Gobierno creó la billetera digital Chivo Wallet, ofreció 30 dólares a quienes la descargaran y destinó recursos públicos a cajeros automáticos e infraestructura. Sin embargo, estudios posteriores mostraron que numerosos usuarios abandonaron la aplicación después de gastar el incentivo inicial.

La adopción tampoco despegó entre empresas y contribuyentes. En 2022, una encuesta de CID-Gallup encontró que solo una quinta parte de los negocios aceptaba bitcoin y apenas 5% de los pagos de impuestos se realizaba con esta criptomoneda. El propio Bukele reconoció en 2024 que su uso estaba por debajo de las expectativas oficiales.

En materia de remesas, entre enero y abril de 2026, los envíos recibidos mediante billeteras de criptomonedas sumaron 23.1 millones de dólares, un aumento anual de 44.3%. Pese al crecimiento, representaron apenas 0.7% de los 3 mil 286 millones de dólares que ingresaron al país por ese concepto durante el mismo periodo.

El Gobierno mantiene una reserva de 7 mil 798.37 bitcoins, valuada en aproximadamente 636 millones de dólares al momento del reportaje citado. No obstante, otros componentes emblemáticos del plan siguen pendientes: los llamados bonos volcán no se han emitido y Bitcoin City, la ciudad que aprovecharía energía geotérmica para la minería digital, no registra avances en su construcción.

La estrategia también cambió tras el acuerdo de financiación por 1,400 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En enero de 2025, El Salvador reformó su legislación y el bitcoin dejó de ser de aceptación obligatoria. Así, la apuesta de Bukele conserva presencia internacional, pero está lejos de alcanzar la adopción masiva que prometió.

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