AAA en Fox: decisión que divide a los espectadores

La llegada de AAA a FOX, bajo la influencia creativa de WWE, marca el cambio hacia un formato televisivo con más segmentos hablados y menos tiempo en el ring, lo que provoca un cambio que, para la audiencia, ha comenzado a generar críticas, confusión y un debate abierto entre los aficionados mexicanos.

La llegada de Lucha Libre AAA a FOX marcó un punto de quiebre entre los aficionados, no tanto por la calidad del producto, sino por el cambio de transmisión de anteriormente HBO MAX a FOX. Lo que antes era percibido como una función tradicional de lucha libre, hoy se presenta como un programa de televisión cronometrado, con segmentos hablados, promos extensas y una narrativa pensada para audiencias globales.

La transformación impulsada tras la adquisición mayoritaria de AAA por WWE (TKO) ha generado reacciones encontradas entre quienes esperaban un evento del tipo “pago por evento”, pero ahora se cambia a un formato de show semanal en construcción. De acuerdo con la nueva estrategia, AAA no está siendo utilizada como marca principal, sino como un semillero de desarrollo y posicionamiento internacional. 

La prioridad, más que ofrecer luchas largas, es presentar personajes, construir historias y acostumbrar al público mexicano a la fórmula WWE: menos tiempo en el ring y mayor énfasis en el micrófono, el backstage y los cara a cara. No es casual que figuras como Undertaker formen parte del comité creativo, ni que se busque “reeducar” a la audiencia sobre lo que ahora significa asistir a un evento de AAA: una grabación televisiva con público en vivo.

La transmisión en FOX y Tubi dejó al descubierto problemas técnicos y de percepción con cortes fallidos, congelamientos de señal y la decisión de mostrar solo tres luchas para televisión, mientras otras quedan grabadas para emisiones posteriores, provocaron molestia entre los espectadores, quienes señalaron que el ritmo rápido y lo predecible de los combates genera aburrimiento desde las primeras luchas. A esto se suma que el canal elegido no es Fox Sports, sino la nueva FOX (antes Caliente TV), con menor alcance en sistemas de cable y con barreras de suscripción que complican el acceso.

En el fondo la discusión también pasa por los intereses comerciales, pues el acuerdo de WWE con Netflix incluyó únicamente a Raw, SmackDown, NXT y los eventos especiales, ya que la compra de AAA ocurrió después de cerrar ese trato. Con contratos previos vigentes y nuevas negociaciones sobre la mesa, FOX se convirtió en la vitrina ideal para vender una nueva programación y proyectar la marca mexicana en el resto del continente. La apuesta es clara: primero posicionar a AAA entre audiencias casuales, incluso en transmisiones en inglés, y más adelante evaluar su salto a plataformas globales si logra relevancia internacional.

El descontento al final parece radicar más en las expectativas que en el formato debido a que muchos aficionados esperaban un espectáculo similar al primer Raw en Netflix o a un gran evento especial, cuando en realidad se trataba de un show semanal, cronometrado y alineado a la lógica televisiva de WWE. Hoy enfrenta el reto de adaptarse, crecer financieramente por cuenta propia y convencer a un público que deberá acostumbrarse a ver un cambio en la lucha y más historia. La decisión está tomada; ahora, la paciencia será clave del rumbo que tomará.

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